Luego de su regreso tras sufrir la crisis sanitaria del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISAv), entre los años 2000 y 2003, la industria del salmón de las Islas Faroe ha impresionando al mundo con su eficiencia productiva. Es que, desde 2005, las empresas productoras de salmón Atlántico han mantenido positivos resultados productivos en el cultivo marino del salmón, considerando parámetros de evaluación como sobrevivencia, tasa de crecimiento y tasa de conversión de alimento (FCR), elementos fundamentales para que el negocio sea rentable y sostenible en el tiempo.

En la actualidad, existen en Islas Faroe 24 sitios marinos salmonicultores, pertenecientes a tres compañías que produjeron 64.000 toneladas de salmón eviscerado en 2012, lo que podría ser asimilado a uno de nuestros “barrios salmonicultores” en Chile.

En uno de ellos, llamado Funningsfjordur y propiedad de la transnacional Marine Harvest, se obtuvo recientemente un récord de eficiencia productiva. Entre diciembre de 2011 y enero de 2012 se sembraron los smolts de 142 gramos de peso promedio, los que se cosecharon entre marzo y julio de 2013, con un peso promedio final de 6,33 kilógramos. Mientras que la tasa de conversión de alimento biológica (FCRb) fue de un 1,080 y la económica (FCRe) de un 1,103.

En términos de parámetros de crecimiento, el GF3 (tasa térmica de crecimiento) fue de un 3,48 y el EGI (índice de crecimiento según el modelo de EWOS) de un 128,2.

Respecto de la mortalidad total durante el ciclo de cultivo en el mar, esta fue de un 4,60%, pero el desglose de ella detalla que un 3,48% se generó en los primeros tres meses en el mar y un 1,12% en todo el periodo posterior hasta la cosecha. Dicha mortalidad está principalmente asociada a manejo relacionado por la siembra de los smolts y a los tratamientos de baño contra el piojo de mar, “sea lice”. Finalmente, el rendimiento entre número de smolts sembrados a kilos cosechados dio un valor de 5,95 kg/smolt.

Consultado el jefe técnico de Marine Harvest del sitio de cultivo de Funningsfjordur respecto de las razones de estos sobresalientes resultados productivos, este fue enfático en sostener que “no tenemos dudas que uno de los principales motivos de nuestros éxitos en el cultivo del salmón en Islas Faroe está relacionado al origen de nuestros peces, que en este caso corresponden a ovas importadas desde Stofnfiskur de Islandia, en septiembre de 2010″.

Añadió que los islandeses han sido sus “socios naturales para el abastecimiento de ovas de la mayor calidad genética y hoy en día proveen casi la mitad de todas las ovas requeridas por la eficiente industria salmonicultora de Islas Faroe. Adicionalmente, Marine Harvest tiene una política de calidad del cultivo de peces centrada en el bienestar animal, en el cuidado del ecosistema dulce acuícola y marino y en la responsabilidad social para con sus empleados. Lo anterior no es demagogia, son realidades tangibles. Como ejemplo, hoy la industria del salmón de las Islas Faroe no utiliza antibióticos en el manejo sanitario de sus peces, es una industria 100% libre de antibióticos comprometida con el ambiente y la calidad final de sus productos”, enfatizó el representante de Marine Harvest.

Tras ello, contactamos al genetista de peces y CEO de Stofnfiskur, empresa proveedora de las ovas que dieron origen a estos extraordinarios resultados productivos en Islas Faroe, el Dr. Jónas Jónasson, para saber su opinión de dicho logro. “Este es el resultado de más de 20 años de trabajo serio en cría selectiva de peces en Stofnfiskur y también del buen manejo del cultivo de peces en Islas Faroe. Es muy importante recibir las ovas en el momento adecuado del año, hacer smolts de buena calidad, asegurar excelentes regímenes de alimentación y seleccionar lugares apropiados para su cultivo. Los acuicultores de las Islas Faroe son hoy por hoy probablemente los productores de salmón cultivado más rentable del mundo”, argumentó el Dr. Jónasson.

De igual manera, el genetista de peces apuntó que “es de suma importancia para la actual situación de la industria del salmón de Chile enfocarse en la reducción de los costos de producción, asegurando el bienestar de los peces en cultivo desde su etapa de ovas hasta su cosecha final”.

De acuerdo con el gerente general de Stofnfiskur Chile, Rodolfo Infante, lo anterior abre una luz de esperanzas para la atribulada salmonicultura de nuestra país, que se encuentra sumida en un complejo escenario de costos productivos, que de seguir así -a juicio de Infante- “la llevarán a un punto de difícil e incierto retorno, amenazando su viabilidad económica y continuidad con los índices de crecimiento que le conocemos. La experiencia de Islas Faroe y de Noruega nos confirma el verdadero potencial de la salmonicultura en el mundo, al cual Chile deber ser capaz de alcanzar para asegurar la sostenibilidad de su industria en el tiempo”, concluyó el ejecutivo de la firma islandesa.

Fuente: AQUA