(El Mercurio) Si usted va a un restaurante a comer pescado, sushi, o quizá un mariscal, probablemente lo que consumirá tendrá como origen común el continente asiático. Y no es que las migraciones se hayan agudizado.

Aunque suene paradójico, pensando en lo amplio de la costa chilena, la importación de distintas clases de pescado, con certificación internacional, ha sido la receta de restaurantes como el Barandarián, el Tanta, el Ópera Catedral, Los Buenos Muchachos, el Danubio Azul y el Hotel Sheraton, entre otros. Todos ellos son clientes de Alca Chile, una compañía especializada en la importación de este tipo de productos.

La empresa tiene ventas por US$13 millones, creciendo poco más del 20% comparado con el año pasado.