(El Pingüino) El también vicepresidente de la Asociación de Productores de Salmón y Trucha de Magallanes S.A. (Apstm), Óscar Garay, dijo que la evaluación ambiental “es justa”, pero que “hay que acelerar los procesos”. Espera que nuevas autoridades “se den el tiempo de conocer la industria”.

Siete años tuvieron que pasar para que la solicitud de Salmones Magallanes, que pedía una concesión de 69,9 ha para un centro de cultivo de salmón en Puerto Natales,  fuera tramitada por las autoridades marítimas y de pesca antes de poder ingresar al sistema del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Oscar-Garay-KroghLos trámites comenzaron en 2007; pasaron por las manos de las subsecretarías de Pesca y Acuicultura y de las Fuerzas Armadas (conocida como de Marina) y recién este año el proyecto ingresó para su evaluación.

El gerente de Farming de la empresa y vicepresdiente de la Asptm, Óscar Garay, considera que “la evaluación medioambiental es exigente, pero así tiene que ser; de acorde con los tiempos y a la demanda que existe desde la sociedad, de que la actividad humana tenga bajo impacto sobre el medio ambiente”.

“Lo que me parece mal es la burocracia, lo que se demora desde que uno pide una concesión hasta que se otorga”, explica. “Hay trámites que son fáciles de hacer: chequear si la zona en que se está pidiendo la concesión es apta, si no hay otra empresa pidiéndola, etcétera, son cosas fáciles. La tramitación, antes de llegar al SEA, no debería demorarse más de un año”.

-Las autoridades han resaltado el potencial que tiene la Región de Magallanes para convertirse en líder en salmonicultura, ¿le parece que tienen razón?

Hoy con las pocas concesiones que hay, con los pocos actores que habemos en la industria del salmón, aún así, tenemos un nivel de representatividad dentro de la economía regional que es bastante importante y eso que estamos de manera incipiente. El potencial que tiene es bastante grande, pero siempre y cuando se le dé la ayuda o el impulso necesario para que esto se pueda desarrollar.

-¿Cuáles son esas ayudas o impulsos que hacen falta hoy?

Como salmonicultores sentimos que si realmente se le quiere dar las condiciones a la actividad acuícola, tenemos que acelerar el proceso. Además la regulación ha estado muy enfocada hacia las regiones de Los Lagos y Aysén. Se olvidan de que la Región de Magallanes tiene características únicas. Se legisla pensando en la Décima y la Undécima y se deja de lado la Duodécima. Hay trabajo que hacer ahí para que las regulaciones sean las mejores posibles. Que se exija lo que corresponde a la realidad regional y no de acorde a la realidad de otras regiones.

– Cuando dice que son un actor importante en la economía local, ¿afecta eso a la gente?

Hoy hay cerca de 1.500 familias que trabajan en forma directa en la industria del salmón, sumadas a otras 3.000 que se nutren de manera indirecta de ella. En total en más de 4.000 familias, su fuente de ingreso proviene del salmón, y somos solo tres empresas productivas. Para una zona como Magallanes es sumamente relevante.

En Última Esperanza, por ejemplo, somos la única empresa que tiene operaciones. Allá trabajan cerca de 600 familias en el cultivo del salmón.

– ¿Cómo evalúan en el gremio el desempeño del Gobierno saliente en este tema?

Éste es un tema que trasciende a un gobierno en específico, pero sí hay una promesa incumplida. Se dijo que se otorgarían 200 concesiones y solo se han dado 26 hasta hoy. Es necesario que se otorguen más concesiones. Si una empresa tiene una o dos solamente es económicamente inviable porque lo ideal es ir rotando. Utilizar un área un año y al siguiente otra. Tiene que haber una rotación adecuada para evitar riesgos sanitarios o ambientales.

Óscar Garay agregó que “hasta ahora, a la Superintendencia de Medio Ambiente, que debutó el año pasado, le falta un poquito de conocimiento de la actividad para poder aplicar criterios. Han existido cambios tecnológicos que no son culpa de los titulares, y no se pueden hacer de un día para otro los ajustes. Con un poco menos de burocracia, se puede arreglar”.

– ¿Esperan que las nuevas autoridades solucionen estos problemas?

Ojalá, con el cambio de autoridades, las nuevas se den el tiempo de conocer la industria con virtudes y defectos. No quiero que se nos dé beneficios, quiero que se nos valore y critique en la justa medida, con base en la realidad local, no en rumores o por la realidad de otros lados.