(Pulso) Preocupación existe entre las compañías salmonicultoras de Chile. Todo ante la posibilidad de que se permita la pesca del salmón escapado desde los centros de cultivo.

Es que el Gobierno evalúa liberar la pesca de salmón salvaje para paliar la cesantía en el sector artesanal y, de hecho, ya encargó estudios.

En los próximos meses se conocerán los resultados de un estudio que encargó la actual administración para liberar la pesca de salmón chinook en la Región de La Araucanía. La autoridad pidió conocer la dieta de este tipo de salmón y su situación sanitaria.

Sin embargo, no solo La Araucanía estaría incluida en el plan que alista el Gobierno, sino que también Los Lagos y Aysén.

Desde la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) ratificaron que evalúan abrir la pesca de salmónidos salvajes. No obstante, aclararon que cualquier análisis pasará por generar un estudio científico que dé más luces sobre los efectos sanitarios que tendría la medida.

Desde la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), su presidente, Felipe Sandoval, afirmó que, de autorizarse la pesca de salmón salvaje, el incentivo a que rompan las redes es mucho más alto.

“El blanqueo de salmón robado será mucho más fácil, porque hay una amplia industria de falsificación de facturas”, advirtió el ex subsecretario de Pesca.

En esa línea, remató: “Es un riesgo muy alto para que crezcan las mafias que roban salmones en el sur. Esto podría generar una relación mucho más conflictiva con los pescadores artesanales”, acotó Sandoval.

Otro problema que se generaría para la industria salmonicultora vendría desde el exterior. Esto porque de capturar un salmón en periodo de carencia (cuando tiene mayor grado de antibióticos) y llega a Estados Unidos o Japón, podrían cerrar el mercado a los productos chilenos.

En esa línea, el Chief Operating Officer (COO) de Cermaq Chile, Francisco Miranda, aclaró que es mucho más relevante gastar energía y recursos para terminar con los escapes de salmónidos.

Por lo mismo, acotó que la industria y el sector público deben “acabar con las bandas organizadas que se dedican al robo de peces de nuestros centros de cultivo”.

De igual manera, otro de los ejecutivos salmonicultores que encendió las alarmas es Gerado Barbontín, de Blumar.

“Solo generaría dudas, pues nadie podrá diferenciar si el salmón es robado”, sostuvo el gerente general de la salmonicultora de las familias Sarquis y Yaconi-Santa Cruz.

Sin embargo, si bien el ejecutivo admitió que la propuesta podría servir para paliar la cesantía del sector artesanal, advirtió que el costo será alto.

En tanto, para el Chief Executive Officer (CEO) de Ventisqueros, Cristián Swett, “liberar la pesca del salmón salvaje es sumamente peligroso”.

“Este tema lo hemos hablado como gremio, y es súper preocupante, porque generará un incentivo perverso para las bandas que se dedican al robo de salmones”, enfatizó Swett.

Mientras, una mirada totalmente distinta es la que entrega el senador del Partido Socialista (PS), Rabindranath Quinteros. El ex alcalde de Puerto Montt, y que viviera in situ la crisis del virus ISA, es categórico. “Esto de decir que con esto voy a blanquear los robos es una falta de respeto y soberbia tremenda en contra del pescador artesanal”, acusó el otrora edil de la capital de la Región de Los Lagos.

El congresista sostiene que el Gobierno debe buscar una salida al gran número de pescadores artesanales que se encuentran cesantes debido a los escasez de recursos marítimos.

El nivel de presión que recibe la Subpesca por el tema no es nada menor. De hecho, el senador confirmó que junto con otros legisladores han firmado un proyecto de acuerdo que solicita a la Presidenta Michelle Bachelet que instruya al ministro de Economía que inicie los estudios para esta pesca de investigación.

“En este acuerdo están todos los senadores de este lado. Está (Carlos) Bianchi, (Antonio) Horvath y la idea es hacer una pesca de investigación”, aclaró el congresista.

Factor chinook

Fuentes conocedoras del proceso coinciden en que la Subpesca se enfrentaría al dilema de a quién entregar esas nuevas cuotas: pescadores artesanales o pescadores deportivos. No obstante, el problema no es nuevo. A fines del Gobierno anterior el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Pablo Galilea, debió echar pie atrás en el inicio de los estudios para la captura de salmones salvajes en Aysén. ¿El motivo? Falta de financiamiento y los riesgos sanitarios que subsisten.

Una alternativa que barajaría el Gobierno es liberar la pesca del chinook, en particular en la Duodécima Región.

Esto debido a que Aysén registra los mayores índices de retornos del salmón chinook durante los meses de noviembre a marzo.

El salmón chinook es un depredador temible. Para alcanzar su talla máxima, cuando está en el mar o en los estuarios, devora todo a su paso y no tiene otro pez competidor que se le conozca.