(Diario La Opinión de Coruña) Investigadores detectaron la presencia de reclutamientos de merluza en aguas del norte. El experto del grupo de trabajo sobre merluza, rapes y gallos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), Santiago Cerviño, aseguró que los informes con los que cuenta el organismo asesor de la Comisión Europea (CE) para fijar las cuotas constatan una expansión de esta especie hacia aguas próximas a Noruega.

«Notamos una presencia de merluza cada vez más hacia el norte. En Noruega, por ejemplo, empieza a ser un recurso importante para el país con un volumen de capturas considerable que antes no existía. Empiezan a interesarse por esta especie», aseguró Cerviño.

El también investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO) de Vigo hizo hincapié durante su ponencia en el seminario sobre biología y pesca marítima que se desarrolla estos días en A Coruña (España), en la abundancia del recurso en aguas de Gran Sol stock norte: oeste de Escocia, Irlanda, Reino Unido, tal y como asegura la flota gallega desde hace tiempo. «Las campañas muestran que hay un aumento continuado de la biomasa de merluza desde 2003. Los indicadores recientes confirman que el stock está en un nivel saludable. Hay una cierta estabilidad», declaró el científico.

La merluza sur, según Cerviño, también se encuentra en buenas condiciones, aunque distingue entre las diferentes zonas geográficas. «Los datos con los que contamos muestran que la situación de la biomasa y de los reclutamientos de merluza en Cádiz (España) y Portugal es buena, aunque en el Cantábrico la caída fue importante. A pesar de esto, el estado de la especie en esta zona parece bueno», afirmó el experto del IEO, que añadió que el plan de gestión en el que está inmerso la especie en esta zona desde 2006, y que finaliza en 2015, no es el responsable del aumento de merluza en los últimos años. «No creo que el éxito de los reclutamientos tan buenos que hemos tenido en los últimos años haya sido consecuencia del plan. Hay que ver este éxito en función de otros factores ajenos a la pesca, como los ambientales, aunque no sabemos exactamente cuáles», afirmó.

La CE fija los Totales Admisibles de Capturas (TAC) para cada especie en función de los informes científicos que elabora el CIEM, en los que se analiza la situación de los recursos marinos año a año. Álvaro Cerviño afirmó, sin embargo, que en muchas ocasiones las recomendaciones científicas no coinciden con las cuotas fijadas posteriormente por Bruselas. «Caso nos hacen, pero muchas veces no aceptan las cifras que nosotros les ofrecemos. Las negociaciones que se producen en Bruselas entre los diferentes países son complicadas, porque cada uno tiene diferentes objetivos. A veces se producen situaciones que llevan a que los TAC fijados no tengan mucho sentido», apostilló Cerviño, que puso como ejemplo la cuota de anchoa fijada para España, años atrás, cuando el recurso era escaso.

«España volvió de la negociación felicitándose por la cuota conseguida, unas 15.000 toneladas, y cuando los barcos salieron a faenar se encontraron con la nada», concluyó el científico.