La organización internacional de conservación marina Oceana presentó este miércoles 10 de septiembre al Gobierno una propuesta de plan para la recuperación de la merluza común, recurso severamente sobreexplotado cuyas capturas descendieron 70% entre el año 2001 y 2013. Dentro de las medidas propuestas por la entidad destaca la protección de los ejemplares juveniles a través de la fijación de una talla o tamaño mínimo de captura de 38 cm.

“Ha llegado la hora de la verdad para las pesquerías chilenas. Si no tomamos medidas drásticas ahora, recursos como la merluza común y otros simplemente desaparecerán, dejando a miles de pescadores sin trabajo y al país sin una de sus principales fuentes de alimento. Por dolorosas que sean algunas medidas, son la única manera de tener un futuro mejor para la pesca”, puntualizó en un comunicado de prensa el director ejecutivo de Oceana, Alex Muñoz.

Alrededor del 90% de la merluza común capturada en 2012 correspondió a peces juveniles, es decir, que no han alcanzado su madurez reproductiva. Desde el año 2001 a la fecha el tamaño de merluzas capturadas disminuyó en 13 centímetros, clara evidencia de su sobreexplotación.

Para recuperar esta pesquería, la ONG propuso el establecimiento de una talla mínima de captura de 38 cm y la obligatoriedad de usar artes de pesca que permitan el escape de los peces más pequeños. Esto implica el recambio de alrededor de 1.532 redes de enmalle en el sector artesanal, para lo cual la entidad recomendó que el Estado provea los recursos necesarios, estimados en $766 millones.

Además, Oceana propuso la protección de las áreas de desove de la merluza común para asegurar la protección de la porción reproductora del stock. Esto implica prohibir la pesca de arrastre para capturar esta y cualquier otra especie al menos durante la veda de reproducción de la merluza, y extender el periodo de veda desde el 15 de agosto al 15 de octubre.

De igual manera, se insistió en la importancia de mantener las cuotas globales para la merluza común lo más bajas posible, siguiendo las recomendaciones de los comités científicos y, por último, llamó a efectuar un combate frontal contra la pesca ilegal. A juicio de Oceana, «todos los esfuerzos de recuperación de los recursos pesqueros serán en vano mientras algunos sigan pescando sin respetar las reglas».

Para tal efecto, la entidad ecologista subrayó que la trazabilidad de los productos marinos es indispensable para eliminar la pesca ilegal, y que la rotulación del origen del pescado debiera ser de carácter obligatorio para los compradores y puntos de comercialización de merluza común.