Molestos, por decir lo menos, se encuentran en Salmones Antártica S.A. con la reciente aprobación a la modificación de la Ley N° 20.434, de 2010, por parte del Congreso. Es que la compañía de capitales japoneses se siente víctima de los diversos cambios normativos que ha sufrido el sector salmonicultor en los últimos años y que ha implicado una merma en el potencial productivo de sus 28 concesiones activas en donde, en particular, limita a menos de un tercio la capacidad productiva autorizada y avalada por resoluciones de calificación ambiental que alcanza a las 96.921 toneladas solo para la Región de Aysén.

Pero, ¿cuál es específicamente la molestia? El cambio en las “reglas del juego”. Por una parte, la compañía es la única que ha adquirido del Estado de Chile (por intermedio de Fundación Chile y por un monto de US$22 millones de aquella época, hoy más de U.F. 1.262.000) concesiones en el barrio 28b del Fiordo de Aysén (Región de Aysén), las que suman una superficie de 311 hectáreas, representando la mitad de la superficie que esta compañía tiene otorgada en el país. “Con la dictación de la Ley N°20.434, de 2010, se creó la figura de la relocalización de concesiones de acuicultura, permitiéndose a los titulares de éstas la posibilidad de cambiar de ubicación las concesiones”, explica el gerente de Cultivo de Salmones Antártica, Claudio Lara Martínez, agregando que, además, dicha normativa “estableció la posibilidad de dividir una concesión”. Sin embargo, eso no es todo. El mencionado cuerpo legal decretaba una excepción “permitiéndose a los titulares de concesiones ubicadas en el fiordo de Aysén y en la comuna de Chaitén la posibilidad de dividir sus concesiones, pudiendo las partes resultantes de dicha división ser relocalizadas en forma independiente”, puntualizó Lara. Se puede destacar que dicha excepción, tal como se entendió en su oportunidad, se debía a la necesidad de evacuar de la zona de catástrofe a la actividad de acuicultura.

Trabajo silencioso

Con estos antecedentes a la vista, y por la necesidad de diversificar sus centros dado que al ser productores de truchas las limitaciones son diversas, “la compañía se puso a trabajar seriamente para dividir y relocalizar nuestras concesiones. Invertimos mucho tiempo de profesionales y dinero en estudios de todo tipo de forma de encontrar buenos espacios para su uso racional”, comenta el ejecutivo.

Del barrio 28b, Salmones Antártica proyectaba dividir y relocalizar cinco concesiones con una superficie total de 311 hectáreas.

Específicamente, del barrio 28b proyectaban dividir y relocalizar cinco concesiones con una superficie total de 311 hectáreas. Dado lo anterior, presentaron a la autoridad 50 solicitudes de relocalizaciones “equivalentes a áreas de unas 8 hectáreas en promedio para producir unas 4.500 toneladas por ciclo”. De esas solicitudes, seis fueron rechazados, pero 44 se encontraban vigentes y “que ya habían traspasado la barrera del análisis cartográfico, es decir, dentro de las Áreas Aptas para la Acuicultura, a un distancia mínima de 1,5 milla náutica. De hecho, nueve ya contaban con Resolución de Calificación Ambiental Aprobada y en trámite para la obtención de la resolución de la Subpesca”, destaca Lara.

No obstante, el ejecutivo dice que es muy probable que todo este trabajo e inversión quede por tierra luego de la reciente aprobación por parte del Congreso de la modificación a la Ley N° 20.434 y que, entre otros aspectos, limita la posibilidad de dividir y relocalizar las fracciones de las concesiones ubicadas en el Fiordo de Aysén o en la comuna de Chaitén. Se puede destacar que el remozado cuerpo legal que mantiene la preferencia a las solicitudes de relocalización de aquellas concesiones situadas en franjas de distancia obligatoria entre agrupaciones de concesiones, como lo es el caso del fiordo Aysén, ha incorporado a aquellas concesiones situadas en aguas marítimas de parques nacionales, no obstante, al limitar el fraccionamiento a sólo dos concesiones nuevas, ha privilegiado el proceso de relocalizaciones dentro de un mismo barrio, liderado por la propia Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), lo que se ha denominado comúnmente como “micro-relocalizaciones” y donde se considera viable la reubicación de las operaciones a una distancia mínima de hasta 400 metros.

Lara declara ver en esta modificación legal “un esfuerzo por mimetizar derechamente una barrera de entrada para acceder legítimamente a nuevos espacios y concesiones amparándose en el ideario de una mejora de las condiciones sanitarias y ambientales de las concesiones vigentes.  Permítame no tragarme este cuento”, señala el ejecutivo, manifestando que la gran mayoría de los expedientes tramitados por Salmones Antártica se llevaron a zonas de baja densidad de concesiones, con escaso historial productivo, donde la operación y la logística es compleja ya que muchas de ellas son áreas expuestas, o simplemente, la acuicultura como tal hoy día no existe, como lo es el caso de Tortel (13 expedientes).

“Bombas de racimo”

¿Cuáles serán los próximos pasos? “Se estudia todas las herramientas que nos asista en derecho a fin de salvaguardar lo hasta aquí obrado”, dice Lara.

Desde Salmones Antártica, una de las principales productoras mundiales de trucha, advierten a la nueva normativa con bastante desazón. A este respecto, comenta Lara, “el trabajo parlamentario no estuvo a la altura”. La mayor crítica radica “en el escaso avance en materia de relocalizaciones. Pero nunca tuvieron noción siquiera que, primero, para poder ingresar a este sistema, la subsecretaría debió dictar un reglamento de Bancos Naturales. Se tardó cuatro meses en esta tarea. Posteriormente, la Subpesca, con la modificación de la norma de 2012, procedió a denegar todos los expedientes que habían sido ingresados con ánimo de bloqueo. Se pidieron mitílidos y algas en la Región de Aysén. Mitílidos en una zona endémica de marea roja. Si eso no es con el ánimo de entorpecer el acceso legítimo a los espacios para quienes realmente pretenden producir, ¿entonces qué es?”.

Con lo anterior, el ejecutivo de Salmones Antártica asevera que se generó el bloqueo porque no se “pudo avanzar absolutamente nada durante dos años. Es allí donde aparece la Ley 20.583 de 2012 precisamente para poder eliminar estos expedientes que se diseñaron con el ánimo de bloquear”.

“Particularmente me sorprendió que en la discusión parlamentaria se utilizara el concepto bombas de racimo, cosa que desconocía absolutamente, al parecer bastante extendido y cuya génesis personalmente no creo venga del mundo político. Este hecho denota una carga preparatoria negativa y orientada por sobre el proyecto que ingresó originalmente la Subpesca y que en el fondo era simplemente una prórroga para congelar el ingreso de nuevos expedientes para facilitar la tramitación de los procesos de relocalizaciones ya indicados”, puntualizó Lara.

¿Cuáles serán los próximos pasos?  “Se estudia todas las herramientas que nos asista en derecho a fin de salvaguardar lo hasta aquí obrado. Hay que recordar que Salmones Antártica, como actualmente la conocemos, tiene su génesis en un contrato de inversión extranjera con el Estado de Chile. En este sentido, se revisa en particular, si es que la reciente modificación a la ley reviste características discriminatorias ya que si bien afectan a todas las empresas del fiordo Aysén con trámites de curso de relocalizaciones, cuando se ven los detalles, lejos el mayor afectado es nuestra compañía”, finalizó el ejecutivo.