(La Voz de Galicia) A finales del siglo XX, en años como 1999, comparar la producción del “chorito” (Mytilus chilensis), el mejillón que produce Chile, con la que salía de las bateas gallegas -especialmente de las de la ría de Arousa, las más numerosas y productivas- era como poner un grano de arena frente a un desierto entero. Galicia producía entonces 263.000 toneladas del anaranjado molusco (Mytilus galloprovincialis). Y los chilenos solamente 20.546. Pero, menos de dos décadas después, la situación es muy distinta.

Las cosas empezaron a cambiar en 2007, cuando el “chorito” se vio liberado de aranceles e irrumpió con fuerza en los mercados, metiéndose en todos los canales que reparten mejillón por la península Ibérica y otros países europeos. Los productores gallegos no estaban preparados para semejante cambio de escenario. Y los resultados están a la vista. Chile empezó a ganar la batalla de la producción. Y en 2014, pese a que fue mejor que los desastrosos ejercicios anteriores para el sector gallego, volvió a vencer el “chorito”.

¿Realmente sufrió traspiés?

Lo más llamativo es que en 2014 tanto depuradores como cocederos y bateeiros sostenían que la demanda del mejillón autóctono había aumentado. Y que todo se debía a un traspiés de la producción de Chile. Pero con los datos en la mano se ve que no fue así. Y que los chilenos, aunque bajaron un poco su nivel, se mantuvieron bastante fuertes. Cosa distinta es lo que empiezan a decir distintas fuentes de que Chile cada vez se decanta más por los mercados americanos y menos por los europeos.

Al preguntarle a la patronal de la conserva, Anfaco, qué opina del ascenso de Chile y si el hecho de que gane la batalla al bivalvo de las rías tiene que ver con que las fábricas se decantan por el producto foráneo -antes el principal mercado del producto gallego era la industria y ahora es el fresco-, la respuesta de su secretario general, Juan Vieites, es contundente: “No, no, y no…. Nosotros apostamos por el mejillón gallego. Pero está claro que si hay toxina y tenemos que envasar hay que buscar alternativas, porque trabajamos por pedidos y sufrimos penalizaciones. Pero el 90% del producto que enlatamos sigue siendo autóctono”.

Por su parte, el Consejo Regulador del Mejillón, a través de su presidente, Francisco Alcalde, tiene clara una cosa: si Galicia quiere seguir fuerte y ganar terreno “se debe confiar en su principal herramienta para diferenciar, que es la DOP (Denominación de Origen del Producto), sobre todo después de que el cambio en las normas de etiquetado”.

Las conserveras, en tanto, insisten en que el 90% del producto que envasan procede de las rías gallegas.