(Faro de Vigo) El sector gallego del mejillón está a las puertas de una nueva crisis. Tras unos años en los que estuvieron de sobresalto en sobresalto debido a los episodios tóxicos, este 2015 parecía que la situación iba a tranquilizarse, pero sobre el 20 de junio los técnicos del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) ordenaron el cierre de los primeros polígonos de bateas por la presencia de células tóxicas. Fue el comienzo de una nueva pesadilla que ya ha causado el cierre temporal de algunas depuradoras que trabajan únicamente con mejillón y que según algunos líderes bateeiros incluso pondrá en riesgo la producción de 2016 si la marea roja no se disipa en menos de un mes.

El presidente de la Asociación de Bateeiros de Vilaxoán Virxe do Rosario, Javier Blanco, manifestó este miércoles 8 de julio que “esto pinta muy mal”, porque según él con un vistazo a los resultados de laboratorio del Intecmar se puede ver “que el episodio tóxico todavía no ha llegado a su tope”. En opinión de Blanco, si la situación se mantiene en el tiempo incluso estará en riesgo la producción de 2016, ya que los bateeiros no tendrán la posibilidad de desdoblar las cuerdas.

También se mostró preocupado el presidente de la Asociación Gallega de Depuradores (Agade), Ramón Blanco. “La situación ya comienza a ser preocupante. En estos momentos ya hay algunas depuradoras cerradas de las que solo trabajan con mejillón, y además nos encontramos a las puertas del momento en que empiezan a crecer las ventas tanto hacia el mercado nacional como hacia Francia”. Blanco añadió que “de momento vamos mejor que el año pasado, pero si esto se prolonga 15 días sí que va a ser preocupante”.

Por su parte, la toxina en la ría de Pontevedra está dando de nuevo dolores de cabeza a los mariscadores y mariscadoras y parece que de momento los únicos que se salvan son los navalleiros. Pero solo de momento. Esta misma el repunte en lipofílicas obligó a cerrar las dos zonas de Bueu que permanencían abiertas: la III, que se corresponde con el litoral del municipio buenense y la I, que comprende la isla de Ons. El Intecmar solo mantiene abierta la zona II, que es la ría de Aldán, y en la I permite trabajar únicamente a los navalleiros.