El director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola de la UdeC (Incar), Dr. Renato Quiñones, integró la delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores que representó a Chile en las reuniones celebradas en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York (Estados Unidos), en el marco del proceso de negociación sobre la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad en áreas de alta mar, más allá de la jurisdicción de los Estados.

Los recursos genéticos marinos, los mecanismos de gestión basados en zonas geográficas, incluidas las áreas marinas protegidas y las evaluaciones del impacto ambiental, entre otros, fueron los principales temas tratados por los estados miembros de la ONU en los encuentros desarrollados entre el 28 de marzo y el 8 de abril.

El investigador señaló que casi el 70% de la superficie de los océanos corresponde a zonas de alta mar que se sitúan más allá de las jurisdicción nacional de países costeros y que, en estas áreas, la biodiversidad está sometida a presiones y amenazas debido al incremento de las actividades humanas, como transporte marítimo, pesquerías, minería y tendido de cables submarinos, entre otros.

Agregó que, en este contexto, a través de una resolución de la Asamblea General de la ONU sobre Océanos y Derecho del Mar, en 2011 se dio inicio a una negociación para la creación de un Acuerdo de Implementación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), de carácter vinculante para regular la creación de un marco jurídico para la creación y administración de las áreas marinas protegidas en la alta mar, y la exploración, explotación y reparto de beneficios de los recursos genéticos marinos presentes en zonas más allá de la jurisdicción de los países.

“Considerando la dimensión de las zonas de alta mar más allá de las zonas económicas exclusivas de los países rivereños y las necesidades urgentes de proteger su biodiversidad, el Acuerdo de Implementación que se espera alcanzar será uno de los más importantes acuerdos internacionales en el tema marítimo desde la creación de la Convemar”, afirmó el Dr. Quiñones.

La negociación, según explicó, también abarca otros aspectos relacionados con estas dos materias, como la evaluación del impacto ambiental en estas zonas de alta mar, la creación de capacidades y la transferencia de tecnología marina.

Para el académico, este proceso “es una experiencia profesional extremadamente enriquecedora, que espero poder transmitir a nuestros estudiantes de las carreras Biología Marina, Ingeniería en Biotecnología Marina y Acuicultura, así como los postgrados en manejo de recursos naturales, pesquerías y oceanografía de nuestra facultad”.

Quiñones puso de relieve que esta negociación, que está abierta a todos los Estados miembros de la ONU, se caracteriza por su alta complejidad, por lo que se espera se extienda por al menos unos dos años más