Carlos Wurmann, presidente del PEM Salmón (Foto: Editec)
Carlos Wurmann, presidente del PEM Salmón (Foto: Editec)

Cerca de 50.000 hectáreas en La Araucanía se destinan para alimentar salmones

A pesar que la cifra dista de las 80.000 hectáreas que se llegaron a convenir en algún minuto, los actores del sector valoran la manera en que agricultura y salmonicultura han ido trabajando en conjunto, lo que se refleja en negocios por alrededor de US$160 millones.

En la Región de La Araucanía, 1 de cada 5 empleos son generados por el sector agrícola y el 99% de los productos exportados son de origen silvoagropecuario. Mientras que en las regiones más cercanas hacia el sur, fundamentalmente Los Lagos y Aysén, tienen en la industria del salmón a su principal sector productivo.

Considerando la cada vez menor disponibilidad de harina y aceite de pescado para alimentación de salmónidos, los insumos vegetales han ido ganando terreno hasta alcanzar en la actualidad dietas que solo contienen este tipo de ingredientes y cuyos rendimientos están demostrando ser igual de eficientes. Para muestra, un botón: hoy en Noruega las dietas para salmón contienen un promedio de 68% de componentes de origen vegetal.

Es así que a la hora de pensar en encadenamientos productivos entre los principales rubros de las regiones del sur del país, La Araucanía aparece como una sólida alternativa para suplir las necesidades de las productoras de alimento para acuicultura.

Es así que en la actualidad se destinan alrededor de 51.000 hectáreas para dicho fin, correspondientes a especies como raps, lupino, entre otros. A pesar que la cifra dista de las 80.000 hectáreas que se llegaron a convenir en algún minuto, los actores del sector valoran la manera en que ambas industrias han ido trabajando en conjunto, lo que se refleja en negocios por alrededor de US$160 millones.

En el marco del seminario “Acuicultura en La Araucanía: Desafíos y Tendencias 2016”, que el Grupo Editorial Editec y la Universidad Católica de Temuco (UCT) organizaron el pasado jueves 14 de abril en la ciudad de Temuco (presione aquí para conocer el resto de las conclusiones que dejó el encuentro), Alex Strodthoff, gerente general de Agrotop, una de las principales comercializadoras de insumos vegetales para dietas de salmónidos en Chile, destacó el “suministro competitivo, las ventajas logísticas y la rotación agrícola” como algunas de las claves para mantener un vínculo comercial estrecho entre agricultura y salmonicultura.

En Skretting, que es una de las productoras de alimento que más ha generado negocios con Agrotop, subrayan que trabajan coordinados con los piscicultores “para cubrir sus necesidades con dietas que no solo cumplen con los requerimientos nutricionales de peces en diferentes estados de desarrollo, sino también con soluciones que pueden ser utilizadas de acuerdo con las distintas realidades productivas (sistema de flujo abierto, recirculación y raceway)”.

De igual manera, dicen que les parece relevante, por ejemplo, la labor que han realizado con clientes orientados a la producción de ovas, donde han podido aportar en optimizar el potencial de sus reproductores, logrado a través del conocimiento generado en los diferentes programas de mejoramiento genético que tienen implementados.

Si bien Strodthoff tilda el potencial de este negocio como “muy superior”, puntualiza que aún existe un déficit de investigación conjunta entre agricultura y salmonicultura, y además, según argumentó, “se debe establecer un sistema serio de contratos a largo plazo”.

Estrechar vínculos

Sobre la vinculación entre los actores del sector, el representante territorial de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), José Tomás Monge, destacó que precisamente uno de los desafíos es fortalecer la agenda común del clúster del salmón, “potenciando la vinculación con universidades, centros de investigación, autoridades, entre los mismos privados, la comunidad; “es decir, entre todos quienes participamos de esta actividad productiva”.

Sus palabras tuvieron sintonía con el director de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) en La Araucanía, Eduardo Vicencio, quien subrayó que se debe montar una nueva entidad de Investigación y Desarrollo e innovación (I+D+i), especializada, donde se aborden todos los desafíos de la salmonicultura en la región. “La idea es que se convierta en uno de los centros más importantes en el mundo en la producción de salmónidos en agua dulce y en donde pueda convergir la academia; la industria, ya sean productores, proveedores, prestadores de servicios, representantes de otras actividades productivas ligadas a la salmonicultura; el Estado; y la misma comunidad”, sostuvo Vicencio, asegurando que como Corfo estarán disponibles para la materialización de “este tipo de inversiones”.

Sin ir más lejos, el ing. MSc. Carlos Wurmann, quien es presidente del programa Corfo-Programa Estratégico Mesoregional (PEM) del Salmón, detalló que la iniciativa que encabeza pedirá al Estado US$142,1 millones como aporte público para inversiones para la salmonicultura nacional, a los cuales se sumarían US$110,5 millones de los privados. Así, se tendría un total de US$252,6 millones para el período de diez años que contempla dicho programa. “Y ya estamos avanzando a través de conversaciones con SalmonChile”, ejemplificó Wurmann.

El objetivo, según ahondó, es llegar al 2030 con una producción mínima deseable de salmón y trucha de 1,3 millón de toneladas. “A pesar que hoy pareciera una locura considerando lo que está pasando, la idea es cambiar desde ya la forma de producir para alcanzar esa cifra de manera sustentable –respeto socioambiental– y sostenible –sin la volatilidad productiva de la última década–. Y para esto, algo elemental es establecer capacidades de carga en cada lugar productivo”, argumentó el timonel del PEM Salmón.

Eduardo Vicencio, en tanto, complementó que si se quiere ser sustentables y sostenibles, es imperioso convocar a la comunidad con el objetivo de tener una relación mucho más fluida y fructífera con la industria. “Esta región merece mucho más que prejuicios y estereotipos por ataques incendiarios, que de por sí responden a grupos muy aislados, porque cuando se va a las pisciculturas y a los campos agrícolas se ve a gente trabajando que son de las comunidades inmediatas”, concluyó el personero de Estado.

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