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Mariscos con marea roja (Archivo)
Mariscos con marea roja (Archivo)

Mariscos filtradores son los más contaminados por la marea roja

Al filtrar el agua de mar para alimentarse, están expuestos a altas concentraciones de las toxinas de las microalgas nocivas, como la Alexandrium catenella.

(El Mercurio) No toda la fauna marina se ve afectada por igual durante los brotes de marea roja.

La mayor preocupación está concentrada en los llamados filtradores; es decir, aquellas especies que para obtener su alimento filtran el agua. Ellas consumen fitoplancton, que es donde están presentes las microalgas, como el dinoflagelado Alexandrium catenella, responsable de la toxina paralizante. Al filtrar, la toxina se va acumulando en altas concentraciones en su cuerpo, por lo que si un humano los consume, se intoxica y puede morir.

Los filtradores más conocidos son los moluscos bivalvos (de dos conchas), como choritos, cholgas, almejas o machas. Pero también hay crustáceos filtradores, como el picoroco.

El ecólogo del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) Daniel Varela aclara que aunque el loco no es filtrador, también se puede contaminar con la toxina, ya que, como es un marisco carnívoro, se come a los filtradores. También se sospecha que su “pie” (la extremidad con que se adhiere a las superficies) se impregna con la toxina en las áreas donde está presente.

Tanto en el caso de los moluscos como en el de especies mayores, como los peces, el nivel de intoxicación por consumir fitoplancton, en forma directa o indirecta, dependerá de la concentración de la toxina.

Varela distingue entre el brote actual y el que acabó con los salmones unos meses atrás, ya que fueron totalmente distintos. Este último -explica- fue por una microalga distinta a la Alexandrium, cuya floración provocó la asfixia de los peces. En cambio, la mortandad y contaminación de mariscos vigente sí puede atribuirse a una toxina derivada del florecimiento del Alexandrium catenella, aunque no descarta que también puedan estar actuando en paralelo otras microalgas cuya acción aún desconocemos.

Vea aquí la nota desde su fuente original en Economía y Negocios de El Mercurio.

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