Luego de meses de análisis internos y también encuentros con la industria, el Gobierno presentó este lunes 20 de junio los lineamientos de la nueva normativa que regulará la producción de salmónidos en Chile.

Para el Ejecutivo, la medida que aborda más directamente el riesgo del crecimiento irracional o descontrolado de la producción de salmónidos tiene que ver con la densidad de cultivo, que se traduce en fijar un máximo de peces que pueden ser ingresados a los centros conforme al comportamiento ambiental y sanitario. “A dos años de haberse empezado con la medida, ya es posible constatar que los niveles de producción obedecen a decisiones empresariales de mercado que no siempre consideran el patrimonio sanitario”, comienza diciendo el documento presentado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca).

Es por eso que el año pasado se comenzó con una etapa de evaluación de la norma, incorporándose ajustes que tendientes a corregir las deficiencias. Fue así como surgió la Resolución N° 1253 publicada en mayo de 2016, donde se modificaron los elementos y puntajes con los cuales se realiza el cálculo de densidad de cultivo por barrio (número de peces por jaula), para evitar un crecimiento descontrolado de la producción incentivado por el alza de precios que se ha producido en estos meses.

No obstante, la Asociación de la Industria del Salmón de Chile (SalmonChile A.G.) presentó un “Recurso de Reposición” frente a la citada resolución, debido a que, según lo argumentado por el gremio, la disminución de la densidad productiva solo será posible de concretar cuando también estén operativos los premios a los bajos índices de riesgo sanitario, lo que se traduciría en la posibilidad de que un centro aumente su producción.

“Hoy, la división jurídica está respondiendo a este recurso, así como a los recursos que nos han presentado otras compañías. Sin perjuicio de ello, desde el punto de vista administrativo, estos hechos no obstaculizan en nada la aplicación de la normativa. La resolución está vigente y se aplicará a los próximos barrios que entren en período productivo, es decir, los que tengan que declarar en junio”, explicó a AQUA, el jefe del Departamento de Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, Eugenio Zamorano.

Respecto de los incentivos individuales, el ejecutivo precisa que la norma publicada en 2014 establecía que en los barrios que no tuviesen una buena condición de bioseguridad (que se situaran en categorías Media, Baja 1 y Baja 2) los centros que tuviesen pérdidas menores al 13% podían optar a una densidad un poco mejor respecto del resto de las instalaciones de la agrupación. “Ahora –con un reglamento que está siendo revisado por Contraloría– ajustamos esa condición a los valores reales de pérdida de la industria, de modo que los centros que tengan un 5% de pérdida serán los que tendrán el incentivo individual. El objetivo es premiar a los mejores de los mejores”, sostuvo. Además, esto se aplicará a las agrupaciones que tengan una condición media, “pero no a los barrios que tengan un mal comportamiento, que estén por ejemplo en la categoría Baja 2 o Baja 3”.

Se espera que el mencionado reglamento pueda ser publicado en los próximos meses. “Desde entonces, va a comenzar a operar el incentivo individual corregido, pero hoy sigue vigente el tema del premio para los que tienen 13% de pérdidas”, afirmó Zamorano.

Distanciamiento de los centros

Dentro de los lineamientos, también se destaca, entre las acciones ya ejecutadas –mediante el Decreto Supremo N°186 publicado en abril de este año– el aumento de la distancia entre centros de producción en mar. En esta línea, el Gobierno argumenta que “en Noruega los centros de cultivo se encuentran ampliamente separados, lo que permite que puedan concentrar mayor producción porque los eventos son más fáciles de manejar al estar separados. Así, se logra mayor eficiencia productiva con un menor riesgo ambiental y sanitario”, de acuerdo con lo sostenido en el documento.

El distanciamiento en la salmonicultura chilena se logrará a través de diversas vías. En ese sentido, destaca el trabajo que ha estado realizando la Subpesca para crear nuevas Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA) para poder relocalizar las concesiones existentes y sacarlas de los corredores sanitarios. El año pasado, por ejemplo, se aprobaron sitios en Aysén y Magallanes. “La idea es poder limpiar los cortafuegos y crear las distancias necesarias entre las macrozonas”, informó Zamorano.

Además, se espera que cuando se retome el proceso de relocalización del resto de las concesiones –una vez que se publique el Reglamento de Caladeros de Pesca, que se espera ocurra dentro de este año– también se procurará que el modelo contemple un mayor distanciamiento entre los centros de producción. De igual forma, “a través de una modificación en el reglamento, que está publicada, se incorporó que cuando una concesión se relocalice, el espacio que deja no pueda volver a ser ocupado por una concesión de salmónidos. Con eso también garantizamos que se genere una mayor distancia”, dijo el profesional.

Otros cambios

Entre otras acciones que se están tomando para mejorar la producción salmonicultora, figuran las también disposiciones del Decreto Supremo N°74, dictado este año, donde aparecen los ajustes a la normativa de densidad y que determina el número máximo de peces que pueden ingresar por jaula de cultivo, y en los cuales se incorpora el Porcentaje de Reducción de Siembra (PRS) individual. En este, una de las alternativas es el crecimiento de un 3% para el periodo productivo siguiente, solo si la totalidad de las concesiones que operaron tienen una pérdida igual o menor al 20%.