(Pulso) El camino no se ve fácil para las salmonicultoras y no solo porque hoy sus ventas no logran cubrir sus gastos -según la información financiera que reportaron al primer trimestre-, sino que tras el florecimiento de algas nocivas (FAN), también conocido como bloom de algas, la posibilidad de tomar seguros se ve cada día más compleja.

Según datos que maneja la industria, el evento ocurrido a comienzos de año en la Región de Los Lagos se tradujo en pérdidas por unos US$200 millones, de las cuales la mitad se encontraban aseguradas. Lo anterior, mientras que la prima mundial anual de acuicultura -considera camarones, atún, esturión (de donde se obtiene el caviar), además de la lubina, entre otros- equivale a uno US$120 millones, lo que se traduce en que las pérdidas producidas por el bloom de algas y que estaban aseguradas corresponde a cerca de un 83%.

Neil Hopkins, reasegurador en nombre del Consorcio Global de Seguros para la Acuicultura (GAIC, por su sigla en inglés), asegura que no es factible conocer a ciencia cierta los montos asegurados ni los que deberán pagar las compañías a cada una de las salmonicultoras, debido a la confidencialidad de los contratos. Sin embargo, agrega que «si se comparan las estimaciones normales de los ingresos por primas de la acuicultura a nivel mundial contra las cifras de reclamos que estamos escuchando de fuentes en el mercado chileno, mi conjetura es que el 80% es una cifra conservadora y que la realidad puede ser más alta aún».

Ejecutivos de aseguradoras en el país sostienen que esta es la principal razón que los llevará no solo a incrementar el valor de los futuros seguros para la industria salmonicultora del país, sino que además a reducir de manera importante la cobertura.

Raúl Revilla, gerente corporativo de seguros de transporte y acuícola de Conosur Gestión de Riesgos, detalla que «el costo de estos seguros subirá a al menos el doble, con un mayor deducible y una cobertura significativamente menor».

Idea con la que coinciden en GAIC, donde estiman que el «resultado inevitable es que suban las primas de todos los acuicultores de Chile, mientras que se reducirá la cobertura. Además, también es probable que se reduzca la capacidad de aseguramiento, por lo que es posible que algunos productores no accedan a los seguros, a pesar de que paguen más».

Pero Hopkins va un paso más allá y dice que no solo las salmonicultoras chilenas deberán enfrentar cambios en sus pólizas. «Los productores de pescado a nivel mundial tienen que esperar un realineamiento de las primas de cobertura que las aseguradoras les ofrecerán».

Ahora, si se considera a aquellas empresas que hasta ahora no estaban aseguradas y que tras estos incidentes quieran hacerlo, ahí el escenario será aún más complejo. «Las compañías que no tenían contratado un seguro previamente, se les hará muy complejo hacerlo ahora, ya que los seguros estarán reservados para aquellos clientes que han estado con las aseguradoras durante varios años y que tengan una relación de negocios de largo plazo», puntualiza Hopkins.

De todas maneras, no solo se reducirá la capacidad ofrecida, sino que en la industria afirman que algunas de las aseguradoras radicadas en Londres están considerando dejar de ofrecer este producto para las salmonicultoras chilenas.

Es que el bloom de algas fue algo así como la gota que colmó el vaso, detallan ejecutivos locales, quienes agregan que lo perdido en marzo equivale a lo que habían ganado en los últimos seis años, justo después de que habían superado la crisis por el virus ISA.

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