(Fis.com) La decisión del Gobierno federal de otorgar a los centros de cultivo de salmón de la isla de Vancouver, en Columbia Británica, Canadá, licencias por seis años, en lugar de contratos de un año, ha generado serias preocupaciones entre los ambientalistas y los defensores del salmón salvaje.

Los que se oponen a la medida adoptada por el Ministerio de Pesca y Océanos (DFO, por sus siglas en inglés) han resuelto iniciar una investigación sobre los peligros asociados con la explotación de los sitios durante un tiempo más prolongado, informó Marine Executive.

La organización Sea Shepherd Conservation Society se ha asociado con la bióloga Alexandra Morton, una ferviente opositora de la salmonicultura; el ecologista David Suzuki, la actriz devenida en activista Pamela Anderson y el líder de las Primeras Naciones Ernie Crey, quienes darán a conocer detalles sobre la Operación ‘Virus Hunter’ (Cazador de Virus) para investigar los centros de cultivo de salmón de Columbia Británica.

En defensa de la nueva medida, Jeremy Dunn, director ejecutivo de la Asociación de Productores de Salmón de Columbia Británica, recalcó que hasta ahora, los operadores de los centros de cultivo -que en la actualidad producen más salmón que el que se captura en la naturaleza- han tenido que planificar sus finanzas año a año, a pesar de que necesitan dos años para producir sus peces.

Además, afirmó que incluso con una concesión más prolongada, el DFO se reserva el derecho de cambiar las condiciones en caso de que sea necesario por razones de conservación del salmón salvaje.

Por el otro lado, Morton ha advertido que Canadá no puede proclamar que está protegiendo los océanos, incluido el salmón salvaje, si al mismo tiempo permite que la industria salmonicultora libere residuos en la mayor ruta de migración de salmón del mundo.

Para llevar a cabo la investigación, la bióloga planea viajar durante varias semanas a bordo de un barco de Sea Shepherd para rastrear las principales rutas de migración del salmón desde la parte continental de Vancouver hasta el extremo norte de la isla, deteniéndose en algunas de ellas para controlar las enfermedades de una manera “no agresiva”, informó Times Colonialist.

Morton dijo que, específicamente, buscará el reovirus piscine, asociado con ataques al corazón e inflamación del músculo esquelético. Este virus fue hallado por primera vez en Columbia Británica en mayo, en un centro instalado en el estrecho de Johnstone.

En su opinión, prohibir el uso de jaulas marinas y transferir los peces a pisciculturas en tierra sería lo mejor que puede hacerse para proteger al salmón salvaje.

En tanto, Dunn insiste en que tiene “una gran preocupación por el salmón salvaje”, pero cree que los productores de salmón no deben ser culpados por los problemas ambientales que tienen su origen en el cambio climático -como la sequedad del último verano o la enorme “masa” de agua excesivamente cálida del Pacífico-. Además, recalca que todos los centros salmonicultores de la provincia han sido certificados por instituciones de control ambiental independientes que evalúan sus operaciones.

Con todo, el fundador de Sea Shepherd, Paul Watson, acusa a las salmonicultoras de propagar enfermedades que destruyen el hábitat natural de las especies de salmón salvaje de la región: salmón plateado, rojo y chinook.

En respuesta a esa acusación, Dunn argumenta que “la realidad es que el salmón Atlántico es un animal de cultivo, similar a los pollos, cerdos y vacas, que tampoco son animales nativos de Canadá”.

El dirigente señaló que hay siete grandes productores de salmón de cultivo en Columbia Británica, y 109 centros con licencia, la mayoría de estos en el lado este de la isla de Vancouver y en Clayoquot Sound, Nootka Sound y Quatsino.

De los siete mayores operadores, Marine Harvest, Cermaq y Grieg Seafood Holdings producen alrededor del 90% de todo el pescado de cultivo.

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