Durante la tarde de este lunes 25 de julio, la mayor salmonicultora del mundo, Marine Harvest, notificó a la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) su decisión de abandonar el gremio en medio del proceso que se está llevando adelante para cambiar el modelo productivo en el país sudamericano.

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En diálogo con AQUA, el gerente general de Marine Harvest Chile, Per-Roar Gjerde, sostiene que la normativa que quiere impulsar el Ejecutivo «va por el camino equivocado. Solo se incrementarán los costos y los riesgos de la industria salmonicultora, sin resolver el problema de fondo»; a lo que añade que este sector necesita regulaciones «más profundas y estrictas, que sean predecibles y permanentes».

El plan que está ideando el Gobierno, del cual el jefe de la División de Acuicultura de la Subpesca, Eugenio Zamorano, aseguró a este mismo medio de prensa que el «objetivo es premiar a los mejores», ha contado con variadas observaciones formuladas por SalmonChile que en Marine Harvest -hasta esta semana uno de sus asociados de mayor peso- no encontraban apoyo.

«Estamos convencidos de que las regulaciones deben ser más profundas, inteligentes y de fácil fiscalización; y vemos que SalmonChile no comparte nuestra visión para hacer sustentable la producción salmonicultora en el país», sentencia Per-Roar Gjerde, aclarando que sus críticas hacia SalmonChile durante el bloom de algas del primer trimestre del año, responde a que les habría gustado «mayor eficacia en la estrategia para enfrentar la crisis de parte del gremio».

«Factores clave»

Consultado por los lineamientos que proponen, el ejecutivo de origen noruego detalla que los «factores clave en las futuras regulaciones» deben ser: decidir una biomasa total sustentable de salmón para todo el país, por ejemplo 400.000 toneladas; dividir esta producción máxima autorizada en las 1.300 concesiones que existen, con 308 toneladas por concesión; separar las unidades de producción de las concesiones y asegurar que una tenga derecho a producir 308 toneladas, donde una unidad productiva puede tener más de una concesión. Esto, afirma Gjerde, va a reducir la cantidad de instalaciones y establecerá mayor distancia entre las unidades de producción.

De igual manera, enfatiza que se deben acordar indicadores biológicos para reducir el nivel de cáligus por pez y el uso restringido de antibióticos. «Un futuro crecimiento o una futura reducción se deben basar en el rendimiento según los indicadores biológicos. Esto puede ser según el rendimiento en cada sitio y con tope anual del 3%», precisa el timonel de Marine Harvest Chile.

Futuro

En el último año y medio, la filial chilena se ha ubicado en el último lugar del Grupo Marine Harvest en términos de EBIT por kilo de salmónidos e incluso, según los resultados financieros del segundo trimestre de 2016, representó las menores cosechas de sus cuatro zonas productivas.

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Sin embargo, y pese a los rumores que hablaban de un posible cese de operaciones en el país sudamericano, Per-Roar Gjerde responde que se trata del segundo país productor de salmón en el mundo y para Marine Harvest es importante estar presente. «La reducción de nuestra producción dice relación con llegar a volúmenes sustentables, por lo tanto no tenemos intenciones de salir de Chile», aclara el ejecutivo.

Otras fuentes de la industria, en tanto, habían hablado del interés de Marine Harvest por cultivar en la Región de Magallanes, a lo que Gjerde es enfático es concluir que «solo contamos con concesiones en las regiones de Los Lagos y de Aysén».

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