Este martes 2 de agosto, la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Salmón y Ramas Afines se refirió a las críticas que ha realizado Marine Harvest al nuevo modelo productivo que está llevando adelante el Gobierno y que, a su vez, fue una de las determinantes para que la compañía renunciara a la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile).

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«Debemos hacer sentir nuestra preocupación por la conducta que presenta la multinacional Marine Harvest, que ha declarado su posición en cuanto a que se genere una regulación aún más rigurosa para la industria; rigurosidad que los trabajadores siempre hemos pretendido y deseamos sea efectiva, pero lamentablemente esta empresa la menciona sin transparentar sus intenciones», comenzó diciendo la coordinadora cuyo vocero es Alejandro Santibáñez.

Para el organismo que fue conformado oficialmente el 4 de junio de este año, es «poco alentador» que la salmonicultora de origen noruego plantee rebajar la producción a más de la mitad de las cosechas de salmónidos que se registraron en 2015, sugiriendo un total de 400.000 toneladas como límite en el caso del salmón Atlántico, «sin haber presentado un estudio serio y consistente que procure dicho volumen, además sin preocuparse en que su propuesta generará la pérdida de más de 15.000 puestos de trabajo adicionales a los que hoy ya se han perdido, esto tan solo porque a ellos les acomoda las cifras que han planteado. Deberíamos considerar que ellos cuentan con intereses también en otros países, y a todas luces se ve su pretensión de regular a su antojo nuestro trabajo. Esto atenta directamente contra nuestra gente», subrayó la coordinadora.

De igual manera, ahondó, «tampoco dicen que ellos desean que los ‘regulen’ y los lleven a bajar su nivel de producción, pero no por volumen actual, en la que entre todas las empresas llegaron a 850.000 toneladas de salmónidos el año pasado -cantidad que consideramos excesivas para el medio- en que la participación de Marine Harvest hoy es pequeña -por decisión propia-, pues no superan las 60.000 toneladas -según registro del año pasado- utilizando no más de ocho concesiones del total con que cuentan (190). Ellos (Marine Harvest) pretenden que les regulen su producción pero por la cantidad de concesiones, ya que cuentan con más de 150, siendo la mayor poseedora de licencias en el país -insistimos no utilizan más del 6% de su capacidad de producción-. En definitiva, lo que plantean los dejaría como el más poderoso productor en Chile. A esto el Estado debería poner atención, pues Marine Harvest además no genera un aporte en la empleabilidad, pues la mayoría de su producción la procesan en Estados Unidos», argumentó la entidad que reúne a confederaciones, federaciones, sindicatos y agrupaciones de trabajadores del sector.

Por todo, concluyó la coordinadora, «no es correcto que vengan a esconder sus intenciones, ya que la regulación tal como la plantean solo busca un beneficio para sus propios intereses, escudándose en la palabra sustentabilidad y hablando solo de mejorar la calidad del producto. Nos gustaría se refirieran además de la calidad del producto, a cómo aportarán en mejorar las condiciones laborales, ver sus propuestas para dar trabajo de calidad y no solo sembrar y cosechar para llevar a elaborar sus productos a otros países utilizando nuestro mar sin dejar al menos trabajo digno para nuestros compañeros».

Marine Harvest responde

Frente a estas declaraciones, el gerente general de la productora de salmónidos, Per-Roar Gjerde, aseveró que «creemos que los elementos claves en nuestra propuesta podrían llegar a hacer de la salmonicultura la industria más importante en Chile. Estamos seguros que este es también es el objetivo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Salmón y Ramas Afines. Nuestra propuesta está basada en la regulación de otros países, por lo tanto necesita ser ajustada a las condiciones del país, antes de transformar nuestra propuesta en ley, tendrá que existir un proceso en el cual todas las aristas de esta sean investigadas».

El ejecutivo agregó que «nosotros no nos estamos escondiendo, a diferencia de lo que señalan las críticas en nuestra contra, por otro lado, las crisis que los trabajadores del salmón y las compañías salmonicultoras han experimentado durante los últimos años en Chile nos dicen que la industria necesita de más inteligentes y mejores regulaciones que puedan asegurar la sostenibilidad de la salmonicultura. Es por esto que proponemos estas regulaciones. Estamos convencidos que esto dará a la industria la oportunidad para mejorar los resultados sanitarios, obtener buenos resultados financieros y empleos estables para los trabajadores».

De igual forma, Per-Roar Gjerde manifestó que cuando Marine Harvest se refiere a un volumen sustentable de 400.000 toneladas de biomasa para Chile, lo hace basado en la regulación noruega y es necesario que sea discutido y se pueda ajustar a las condiciones del país. «Sin embargo, este número propuesto, de acuerdo con la interpretación chilena y especificado como biomasa anual cosechada de salmón, estaría entre 600.000 y 650.000 toneladas, que es el mismo volumen máximo de producción que han señalado como sustentable tanto autoridades como líderes de la industria. Por lo tanto, no es correcto afirmar que nuestra propuesta generará la pérdida de 15.000 puestos de trabajo», enfatizó Gjerde.

El ejecutivo analizó que la crítica respecto «al uso de un bajo porcentaje de nuestras concesiones simplemente se cae. Esta reducción en nuestra producción en Chile dice relación con llegar a volúmenes sustentables de producción. En el sistema de Marine Harvest no se compensa esta reducción con incremento de producción en otros países o unidades de negocio».

Finalmente, el gerente general de la filial chilena de Marine Harvest concluyó con que «vamos a invitar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Salmón y Ramas Afines a dialogar y ambos podremos discutir nuestra propuesta y la necesidad de obtener regulaciones que aseguren la sostenibilidad y empleos estables. Estamos convencidos que regulaciones predecibles, estrictas y más inteligentes son de interés de los trabajadores de la industria del salmón y asegurarán empleos en el largo plazo».