El pasado 21 de mayo, la revista The Economist publicó el artículo “Antibióticos: Cuando las drogas no funcionan”. En dicho reporte se advertía que si hoy fallecen unas 700.000 personas al año a causa de una mayor resistencia bacteriana a los tratamientos, la cifra podría llegar a los 10 millones en 2050. Mucho más que el cáncer u otras patologías.

El mismo artículo y sus cifras fueron uno de los temas que concentró la atención en la última edición de la conferencia internacional AquaVision (13-15 de junio, Noruega), donde los expositores y asistentes de todo el mundo concluyeron que el desafío que enfrenta la humanidad y la producción animal intensiva tenía que ser abordado de mejor forma. En el caso de la producción chilena de salmónidos el deseo hacía más sentido ya que la industria local ha estado haciendo un importante uso de antibióticos (básicamente Florfenicol) para controlar a la Septicemia Rickettsial del Salmón (SRS) y, de paso, ha visto perjudicada su imagen en los mercados de destino con productos que son castigados en más de US$1/kg frente a la competencia de similar calidad.

Pincoy

En Skretting se tomaron en serio el desafío y casi inmediatamente invitaron a productoras de salmónidos e integrantes de la cadena de valor. El objetivo fue poner en marcha el proyecto Pincoy, iniciativa que durará preliminarmente hasta fines de 2018 y pretende disminuir el uso de antibióticos, mejorar el factor de conversión y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas para un crecimiento sustentable.

SRS

En la oportunidad fueron invitados las productoras Blumar, Cermaq y Ventisqueros, así como los proveedores AquaGen/Blue Genomics, Centrovet y Pharmaq. “Creemos que en la industria se han hecho buenas iniciativas, pero de forma aislada. No se han conectado. Entonces, nuestra idea es que nos sentemos en la mesa todos juntos y nos enfoquemos en torno a objetivos que sean comunes”, dice el gerente general de Skretting, Ronald Barlow, quien explica que los integrantes se reunirán quincenalmente y trabajarán en cinco áreas: establecer procedimientos operaciones en agua dulce y agua de mar; salud de peces; apoyo comercial y comunicación de los resultados.

En tanto, los objetivos del proyecto Pincoy son un enfoque holístico para reducir el uso de antibióticos; mejorar la salud de los peces; mejorar el desempeño productivo; contribuir al crecimiento sustentable de la industria; resaltar los beneficios del consumo de salmón chileno como alimento de calidad; y generar vínculos entre todos los actores de la cadena productiva, autoridades y academia.

Bajar el consumo

Si bien la mayoría de las salmonicultoras participan o han colaborado en investigaciones tendientes a controlar la acción de la SRS, y tanto en Chile como en otras naciones, a juicio del subgerente de Planificación y Control de Operaciones de Cermaq, Ricardo Saffie, “buscar soluciones a través de la colaboración nos permitirá ganar más conocimientos y alcanzar nuevas formas de hacer las cosas”.

Por ello, las salmonicultoras integrantes de Pincoy pondrán a disposición parte de sus instalaciones, conocimientos y ejecutivos. De hecho, se espera que los primeros peces que sean sembrados en el mar bajo este concepto lo hagan en un centro de engorda piloto durante el tercer trimestre de este año. El mismo camino seguirán las ovas.

Hoja de ruta

“A través de la genética, un buen plan de vacunas, calidad de smolt, manejo, un buen alimento, alimentos medicados y monitoreo del proceso, pretendemos que a fines de 2018 seamos capaces de bajar a la mitad el consumo de antibióticos y, adicionalmente, disminuir el factor de conversión económico desde el actual 1,49 a valores más cercanos a 1,2”, confirmó Ronald Barlow.

Cadena de valor

Pero, ¿cuál será el rol de los proveedores? Como es obvio, en el caso de AquaGen/Blue Genomics el aporte irá por el lado de la entrega de ovas más resistentes a patógenos como SRS. De hecho, y gracias a la inversión y trabajo científico desarrollado por esta compañía, el gerente general de Blue Genomics, Matías Medina, confirmó que están validando sus ovas de salmón Atlántico seleccionadas contra SRS. “Hoy existen 20 centros de cultivo en Chile con al menos una jaula con peces seleccionados con el marcador a SRS”, puntualizó el ejecutivo, agregando que también están avanzando en la misma línea para trucha y salmón coho.

AquaGen/Blue Genomics

“Hemos realizado un tremendo esfuerzo para generar la mejor genética posible, pero alcanzar el potencial esperado requiere de un trabajo colaborativo. Por esto, la invitación de Skretting encajó perfectamente con nuestro deseo”, explica Medina.

En el caso de Pharmaq, su colaboración se relaciona con el aporte que puede hacer ALPHA JECT LiVac®SRS, la primera vacuna viva atenuada para combatir el SRS, la cual ha sido fabricada especialmente para los productores chilenos de salmónidos. “Tenemos la convicción de que ninguna herramienta resolverá los problemas por sí sola. La unión de las fuerzas nos permitirá reducir el riesgo de los brotes de SRS”, comentó el ejecutivo del Área de Soporte de la farmacéutica, Gerardo Lillo.

Estrategia preventiva

Por su parte, el gerente general de Virbac-Centrovet, David Farcas, destacó el valor del trabajo conjunto ya que “tiene todos los elementos para que podamos hacer las cosas mejor. Hay un tremendo camino para avanzar en base a lo que ya existe”, puntualizó.

Finalmente, el gerente del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal), Alfredo Tello, valoró la iniciativa ya que “el SRS y el uso de antibióticos es uno de los principales desafíos para la industria”, destacando que Pincoy es un proyecto colaborativo, con un enfoque preventivo, que es práctico y permitirá permitirá conocer sus resultados gracias a la publicación de estos.

Se puede destacar que el proyecto debe su nombre a “Pincoy”, el espíritu masculino de los mares que, según la mitilogía de Chiloé, es responsable de cantar para que su esposa, la “Pincoya”, comience con su danza mágica de la fertilidad sobre el mar.