El senador Rabindranath Quinteros requirió al Ministerio de Economía adoptar las medidas necesarias para avanzar en un proceso de regulación efectiva a la industria salmonicultora. En hora de incidentes en la sala de sesiones de la Cámara Alta, el legislador por la Región de Los Lagos criticó la actuación de este sector productivo y afirmó que el Gobierno y las empresas deben avanzar en establecer límites firmes y claros para el desarrollo de la actividad.

Afirmó que la industria del salmón, «habiendo realizado un importante impulso a la economía del país, no ha sabido, o no ha querido, encontrar un equilibrio entre la productividad, el cuidado ambiental, el respeto laboral y la armonía con las comunidades en las que se encuentra inserta».

En esa línea, detalló que en su calidad de presidente de la Comisión de Pesca del Senado, pidió oficiar al ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, ya que -según argumentó- el Ejecutivo no ha presentado el nuevo modelo productivo en dicha instancia.

Por otro lado, subrayó que la salida de la noruega Marine Havest de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) constituye un llamado de atención a la forma en que ha venido actuando la industria y también a la actitud del Gobierno «en cuanto a establecer límites firmes y claros para el desarrollo de esta actividad».

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Reconoció que durante la década del ’90, la salmonicultura aportó crecimiento económico y generó empleo. No obstante, afirmó que con el paso del tiempo el panorama cambió «pero las salmonicultoras parecieron no notarlo, y siguieron produciendo grandes cantidades a un costo que resultó ser demasiado alto».

Nueva crisis

Recordó que la crisis del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISAv) causó importantes estragos en la industria. Sin embargo -puntualizó-, «poco se aprendió de ese episodio, ni la muerte de los peces, ni la pérdida de empleos, ni el cierre de plantas, ni el daño al patrimonio económico fueron suficientes como para establecer un cambio profundo. No lo hizo el Gobierno ni lo hicieron las salmonicultoras», enfatizó, añadiendo que ocho años después el escenario se repite.

«Y nuevamente hemos debido hacer control de daños porque no estábamos preparados. Ni las salmonicultoras que pronto volvieron a la sobrexplotación, ni el Estado, que siguió quedándose corto en regulación y fiscalización», aseguró el legislador socialista.

«La industria salmonicultora ha actuado como si fuese dueña del territorio, le ha dado la espalda a la comunidad y no ha demostrado interés alguno en desarrollar una cultura de la responsabilidad social corporativa que le permita mejorar su conducta en materia empresarial, ambiental y comunitaria».

Sustentabilidad

Precisó que cuando el Estado otorga una concesión acuícola no entrega solo una porción de agua, sino un ecosistema, destacando así la validez de las regulaciones sanitarias que lleven –puntualizó- «a establecer niveles de producción sustentables en el largo tiempo».

Agregó que se requiere que las regulaciones «se hagan con la inteligencia necesaria para que los productores puedan seguir tomando decisiones más eficientes y puedan seguir compitiendo. Se requiere más regulación y más autorregulación», insistió Quinteros.

Para cerrar, dijo que el Gobierno, a través del Ministerio de Economía y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), debe adoptar un rol más activo en la materia. «Está muy bien que en algunas semanas se publiquen modificaciones al reglamento sanitario, pero se trata de una medida insuficiente para hacer frente a la magnitud del problema que estamos enfrentando. La propuesta de modificación de la Ley General de Pesca y Acuicultura puede ser un buen espacio para hablar de cambios de fondo a la manera en que el país se relaciona con la actividad salmonicultora», concluyó Quinteros.