A principios de agosto se presentó a la comunidad acuícola nacional el proyecto Pincoy, iniciativa donde participan productores de salmónidos y diversos proveedores donde por medio de estándares productivos de excelencia y la aplicación de los últimos avances en genética, vacunas y alimentos funcionales, entre otros, se buscará controlar la acción de Piscirickettsia salmonis, causante de la enfermedad infecciosa Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS), y bajar en un 50% el consumo de antibióticos de aquí a 2018 en los centros piloto del proyecto, además de mejorar la salud de los peces, el desempeño productivo y contribuir al crecimiento sustentable de la industria salmonicultora.

Para lograr lo anterior, los integrantes de este innovador proyecto se encuentran trabajando paralelamente en diferentes comités. Uno de estos es el de Salud, el que ha estado investigando en distintas metodologías de monitoreo de la condición de salud de los peces y determinación de la eficiencia de los tratamientos. Uno de estos hace referencia al bienestar animal, para lo cual el proyecto buscó la asesoría del experto chileno Hernán Cañón, quien es médico veterinario de la Universidad de Chile, PhD en Bienestar Animal de la Universidad de Cambridge (Inglaterra) y ha participado en diversos proyectos tanto en Chile como en el extranjero.

Objetivos

Según relata el experto, su aporte se relacionará con la generación de “indicadores de bienestar animal que sean fáciles y rápidos de medir con la finalidad de obtener un score que nos permita conocer el estado de los peces”, explica Cañón, agregando que es posible que se consideren aspectos relacionados directamente con los peces y con el medio ambiente. La ecuación de estos datos, que deberán ser capturados regularmente por trabajadores capacitados de los centros de cultivo, darán paso a la toma de decisiones por parte de los productores de salmónidos.

“Es sabido que, por ejemplo, si hay mucho daño en aletas, se puede deber a un problema con la densidad, agresión o alimentación. Entonces, al conocer esto, se gatillará una acción correctiva para minimizar el deterioro en la condición de los peces para recuperar rápidamente el bienestar buscado y, además, en la producción de peces”, apunta el experto chileno.

Más que activismo

Para algunos, preocuparse del bienestar animal, o animal welfare como se conoce a nivel mundial, tiene más relación con un activismo que solo busca proteger a los peces en producción. Sin embargo, Cañón puntualiza que esta rama de la ciencia va mucho más allá, “ya que analiza los límites biológicos a las producciones. Es decir, si un animal se encuentra en buenas condiciones, es seguro que tendrás un buen resultado”. A reglón seguido, el experto chileno expresa que “la salmonicultura mundial, y por supuesto la chilena, lo ha hecho bastante bien. De otro modo, no se podrían entender los actuales niveles de producción si se trabajase con un bienestar desmejorado”.

Pero siempre hay espacio para mejorar y esa es la apuesta del también académico de dos universidades nacionales. De hecho, cita diversos estudios científicos (opción de descarga más abajo) que dan cuenta de que una intervención en bienestar animal, o sea, medir y controlar, genera un impacto económico neto de unos EUR$0,2/kg. “También está el tema de la percepción de los consumidores. Cada vez más piden productos sostenibles e, incluso, algunos están dispuestos a pagar hasta un 15% más del valor normal si es que se demuestra -a través de una etiqueta- que los salmónidos fueron producidos bajo un programa de aseguramiento del bienestar”, asegura Cañón.

Es así que mediante una metodología científica y de estándar internacional, el proyecto Pincoy busca determinar la condición de bienestar animal de los centros pilotos en el marco de la visión holística que caracteriza esta iniciativa.

Estudios para descargar

Kankainen 2012

Noble 2012

RSPCA Salmon 2011 Plus Ammendemts