Esta publicidad se cerrará en segundos Cerrar
Fuente: Senado de Chile
Fuente: Senado de Chile

El cara a cara por el vertimiento de salmones en Chiloé

Precisar si las autoridades actuaron conforme a la ley al momento de autorizar el vertimiento de salmones al mar, fue una de las interrogantes en la que profundizaron diversos personeros.

Preliminarmente, el jueves 13 de octubre los integrantes de la Comisión de Medio Ambiente y Bienes Nacionales del Senado se harían presentes en la isla de Chiloé. El objetivo de la visita es conocer -en terreno- la opinión de la comunidad afectada por la marea roja que para algunos se habría visto incrementada por el vertimiento de salmones en descomposición al mar de la Región de Los Lagos, en marzo pasado.

De acuerdo con lo publicado en el sitio electrónico de la Cámara Alta, así lo acordó dicha instancia legislativa, luego que, en la última sesión, realizada este martes 13 de septiembre, escucharan las conclusiones del Comité Asesor Científico Técnico por Marea Roja y de la ONG Greenpeace, cuyos representantes confrontaron posiciones y se imputaron mutuamente de cometer “desprolijidad metodológica” y atribuyeron un supuesto “uso político” de los respectivos estudios.

Visita

De igual manera, líderes de la sociedad civil afectada solicitaron a los legisladores hacerse presentes en Chiloé, de manera de buscar foto_0000001820160913195507en conjunto una solución a los problemas ambientales, laborales y sociales originados por la Floración de Algas Nocivas (FAN).

En ese entendido, el presidente de la Comisión, el senador Alejandro Navarro, confirmó que el 13 de octubre está agendada la visita, en la que también tomarían parte los senadores que representan a la sureña región, es decir, Rabindranath Quinteros e Iván Moreira.

Informe Comité

El investigador Alejandro Buschmann de la Universidad de Los Lagos (ULagos), quien fue parte del comité científico, explicó que el informe dado a conocer será concluido en octubre debido a que en este confluyen especialistas chilenos y extranjeros de Alemania, Estados Unidos y Japón.

Recordó que la crisis ambiental comenzó en enero de este año. “La mortalidad de salmones se conoció la tercera semana de febrero y el permiso de vertimiento fue en marzo. Tras esto se observó la proliferación de la especie Alexandrium catenella y otras”, apuntó.

El experto aclaró que “en el sur hubo un fenómeno de ‘surgencia’ que no es habitual. Se registró una variabilidad de la temperatura superficial del mar haciendo que se registraran aguas más frías que influenciaron la zona del mar interior de Chiloé, lo que terminó penetrando del sur al norte”.

Buschmann reconoció que hasta ahora no se conocen las consecuencias ambientales del fenómeno, debido a que las muestran que se tomaron fueron a menos de dos meses de ocurrido el vertimiento, por lo que se requieren estudios sucesivos.

[Conozca el informe preliminar de la comisión científica que analiza vertimiento-marea roja]

Informe Greenpeace

La coordinadora de campañas de Greenpeace Chile, Estefanía González, aseguró que el caso se trata de un fenómeno global que fue testeado por la ONG en dos expediciones que se realizaron en la zona afectada. “Hubo varazones de diversas especies de peces y aves en distintas áreas. Utilizamos datos de la NASA, imágenes oficiales satelitales e información de autoridades civiles y navales en este estudio”, aseveró.

“Nuestras conclusiones nos llevan a pensar que había un bloom de microalgas anterior al vertimiento, lo cual es reconocido por el Gobierno. Los salmones en descomposición produjeron grandes cantidades de amonio, y había condiciones ambientales para la proliferación de algas; a pesar de esto, el Gobierno autorizó el vertimiento”, planteó Estefanía González garantizando que “no es posible determinar que la magnitud de la marea roja corresponde a elementos naturales, por lo que tampoco podemos desestimar el aporte del vertimiento”.

[Estudio de Greenpeace asevera que vertido de salmónidos causó crisis socioambiental]

El director de Greenpeace, Matías Asún, por su parte, insistió en que “no hay antecedentes legales que permitan sostener las decisiones que se tomaron. La actual Ley de Pesca no permite ningún tipo de vertimiento nocivo. Se indica que está prohibida cualquier descarga de sustancias nocivas sin tratamiento previo. Por tanto, se cumplió la norma en el papel”.

“El informe que hizo el Ejecutivo no cuenta con algo esencial como es la hipótesis de impacto. La conclusión que se presenta dice que no habría afectación al medioambiente acuático, lo que es altamente cuestionable”, comentó.

“Uso irresponsable”

Por su parte, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Raúl Sunico, desestimó el documento de Greenpeace, calificándolo como “irresponsable” puesto que no contaría con una metodología adecuada. “Estimamos que se ha hecho un uso político de esta situación que es lamentable. Para el Gobierno el único informe oficial es el que ha emitido el Comité”, enfatizó.

La autoridad observó que los salmones en descomposición no eran posibles de ser reducidos a harina de pescado ni tampoco se podían depositar en vertederos. “Acá estaba en riesgo la vida de las personas que trabajan en el mar, por esto debimos actuar con rapidez. Y por ello llamamos a numerosos expertos independientes, quienes nos ayudaron a tomar decisiones como fue determinar el punto de vertimiento”, argumentó.

foto_0000001420160913195507Respaldo legal

En la misma línea, el director de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático de la Directemar, contraalmirante Otto Mrugalski, subrayó que “existe un Decreto Supremo que legaliza el Protocolo de Londres al que está suscrito Chile. Este fue el antecedente legal que respalda lo que se hizo porque el texto permite vertimiento en condiciones especiales (…) Existía una emergencia sanitaria. Hubiese sido inaceptable que se hubiera muerto alguien, por esto nuestra meta era proteger a todos los tripulantes”.

En tanto, el subsecretario de Medio Ambiente, Alfredo Mena, profundizó en la imposibilidad de depositar en rellenos sanitarios los peces en descomposición. De igual forma, hizo ver que “si hablamos de las causales del fenómeno, hay que reconocer que hubo menos viento y lluvias de lo normal en la Región de Los Lagos. Así nos encontramos con una marea roja sin precedentes”.

“Autoridades en la isla”

Juan Carlos Viveros del movimiento Defendamos Chiloé hizo referencia al sentir de la comunidad, asegurando que “el informe del comité científico y la Subpesca tienen cero credibilidad. El 99% de nuestra gente cree en el documento de Greenpeace. Por 30 años el Gobierno y la industria salmonicultora han destruido nuestro mar. Queremos que sesionen en Chiloé para que nos escuchen y todos busquemos soluciones concretas”, puntualizó.

El representante del Sindicato de Macheros de Mar Brava, Andrés Camus, comentó que “nos cortaron los brazos para seguir trabajando. foto_0000001620160913195507Recibimos un bono de $150.000 pesos, llevamos cinco meses y no podemos vivir así. Necesitamos una reconversión laboral de toda la isla”, sentenció.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Mesa Marea Roja de Ancud, Richard Ojeda, calificó como “una falta de respeto que la Comisión no haya sesionado en la isla. Necesitamos que se hagan presente a la brevedad”. De la misma idea fue el presidente del Consejo de Comunidades Huilliches, el lonko Fidel Raín, quien apuntó a una compensación del daño, lo que “no necesariamente se soluciona con dinero”.

La asesora de la Fundación Darwin, la abogada Mariela Núñez, explicó la evolución que han tenido diversas querellas contra los ejecutivos de las salmonicultoras y las autoridades gubernamentales y navales. “El fin es investigar qué pasó identificando los delitos involucrados. Queremos sanciones penales. A esta altura podemos pedir acusaciones constitucionales e interpretaciones, por lo que sería conveniente que asistieran a la región”.

Cristóbal Bustos del movimiento Todos Somos Cobquecura ahondó que el fin de este grupo es proteger el borde costero, particularmente de la acción de las salmonicultoras. “La comunidad completa rechaza todas estas instalaciones y esto es compartido por toda la costa de la Región del Biobío”, aseguró.

Senadores preguntan

El senador Quinteros reconoció ser un crítico de la industria del salmón por razones laborales y medioambientales. También recordó que “apenas supe del fenómeno, me contacté con expertos nacionales y extranjeros, hoy me gustaría saber qué hacemos en Chiloé porque la marea roja llegó para quedarse”. Apuntó a una reconversión a una acuicultura de pequeña escala con un fuerte rol del Estado en cuanto a estudios.

Finalmente, el senador Navarro recordó que en la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura de la Cámara Alta también se abordó este tema. “Quiero consultar si la Directemar hace o hará una monitoreo permanente del mar considerando la presencia de la salmonicultura. En cuanto a los estudios de Greenpeace, no me parece mal que se busque financiamiento en la sociedad civil para realizar estudios”, concluyó el legislador aludiendo a una campaña que habría realizado esta ONG en tal sentido.

Temas Asociados