(El Mercurio) Asemejándose a un gigante que intenta despertarse de un prolongado letargo, Brasil comienza a enmendar lentamente su rumbo. Expertos proyectan que la mayor economía de América Latina, que cuenta con más del 40% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región, empezará a mostrar mejores cifras el próximo año. Pese a que prevén que el repunte sea leve, confían en que disminuyan los altos índices de inflación y desempleo.

Pese a este contexto, y sobre todo considerando la caída del consumo interno, las exportaciones chilenas a ese país se han recuperado del shock inicial, y este año se han mantenido resilientes a los inconvenientes políticos y económicos de Brasil.

Dos de las exportaciones no cobre más relevantes de Chile son los salmones y los vinos, y Brasil es uno de los destinos más importantes para estos productos.

Sin ir más lejos, mientras para los salmones es el tercer mercado en relevancia, en el caso de los vinos embotellados es el quinto. Así, según datos del Banco Central, entre enero y septiembre de este año las exportaciones de salmón al gigante sudamericano generaron US$370 millones FOB (free on board), mientras que los vinos embotellados reportaron US$96,7 millones FOB.

Si bien los envíos de salmón tuvieron una variación de solo 0,03% en comparación con los primeros nueve meses de 2015, el crecimiento no deja tener un peso relevante, debido a las pérdidas en producción que afectaron a la industria salmonicultora local durante los primeros meses de este año con ocasión del florecimiento de las algas nocivas (FAN), fenómeno también conocido como bloom de algas.

En cuanto a los vinos embotellados, estos tuvieron una variación de 14,51% en el mercado brasileño respecto del mismo período del año pasado.

Expectativas de la industria

El gerente general de SalmonChile, Felipe Manterola, espera que con las mejores perspectivas de la economía brasileña para el próximo año se impulsen aún más las perspectivas de demanda de salmón. Afirma que «en volumen hubo una disminución respecto del año pasado, pero esto se compensó con un aumento en los precios». Agrega que «con el efecto del bloom de algas y el ajuste de la oferta global, los precios se recuperaron».

También destaca tres factores como los puntales que han mantenido la resiliencia del salmón en ese país: la creciente demanda de este producto; la mitigación del aumento de los precios del salmón a causa de la reciente apreciación del real brasileño; y el alto consumo en los sectores acomodados.

En el caso de los vinos, la directora comercial de Vinos de Chile, Angélica Valenzuela, asegura que «los vinos nacionales crecieron en crisis, al igual que nuestro market share«. Pese a que reconoce que el consumo de este producto en Brasil sigue siendo bajo, con 1,7 litros per cápita por año, sostiene que existe una fuerte presencia del producto en ese país debido a la variedad de vinos que ya está presente y a su alta calidad.

Añade que «el vino chileno, al liderar con un 53% del market share de vinos importados en Brasil, abarca todos los segmentos y tiene positiva relación precio-calidad en todos ellos». También señala que al ser un producto conocido, los consumidores optan por él en momentos de crisis económica, cuando se acentúa la necesidad de hacer compras seguras.

Estrategia para el país sudamericano

En el caso de la industria salmonicultora, existe una estrategia comercial especialmente diseñada para Brasil, que se denomina Salmón de Chile. Su gerenta de marketing, Melanie Whatmore, explica que el objetivo de esta campaña fue construir una marca del salmón chileno en el mercado brasileño.

De igual manera, en el caso de los vinos, Angélica Valenzuela asegura que el desafío es aumentar el consumo de vinos en el mercado. «Si logramos que cada consumidor aumente en un poco su actual consumo, el potencial de Brasil es enorme», asegura.

Agrega que están prontos a lanzar su campaña «Love Wine, Love Chile» con el fin de potenciar el consumo.

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