Greenpeace anunció el lanzamiento de una campaña mundial que se focalizará en la protección de los mares de la Patagonia chilena. La instancia congregó a personas y activistas que se reunieron este miércoles 8 de febrero en faros de todo Chile, a través de casi 4.000 kilómetros, para reclamar por la protección de los ecosistemas de los mares australes del país sudamericano.

La actividad principal se realizó en el faro de la ciudad de La Serena (Región de Coquimbo), con la presencia de un globo aerostático que sorprendió a los turistas y que llevaba una enorme leyenda dedicada a la protección de los mares de Magallanes.

El lanzamiento, además, contó con la participación de la cantante y actriz Denise Rosenthal (en la foto), quien formuló un llamado a la necesidad de proteger Denisse Rosenthal participa del lanzamiento de campaña “Salvemos los mares del fin del mundo”los mares australes. “Chile está enfrentando diversas crisis relacionadas con el cambio climático. Hemos visto durante estos días la devastación de los incendios forestales y no queremos que se sumen otras tragedias. Los mares del fin del mundo no deben ser intervenidos. Por eso llamo a todos los jóvenes para que se conviertan en vigías de los mares de Magallanes”, enfatizó la artista chilena.

La iniciativa de Greenpeace, llamada “Salvemos los mares del fin del mundo”, significa un reconocimiento que la organización medioambiental hace de la importancia y trascendencia que las aguas de la zona de Magallanes representan para el ecosistema mundial.

“En Chile se encuentra el 36% de la diversidad de mamíferos marinos del mundo, por lo cual la protección de sus mares resulta clave y de gran relevancia para todo el planeta. Desde hoy, nuestros socios y simpatizantes se convierten en vigías de los mares del fin del mundo”, subrayó por su parte la coordinadora de Océanos de Greenpeace en Chile, Estefanía González.

Salmonicultura

Según la entidad ecologista, los mares del fin del mundo están amenazados por la expansión de la industria salmonicultora y, en esta línea, reiteró sus cuestionamientos al vertimiento de 4.500 toneladas de peces muertos en altamar tras el bloom de algas que impactó a la Región de Los Lagos durante el primer trimestre de 2016.

“Lo que está en juego es el cuidado de las aguas más puras del planeta. No es posible que los intereses de las empresas salmonicultoras se ubiquen por sobre un patrimonio medioambiental que no solo pertenece a Chile, sino al mundo. Los mares de Magallanes albergan ecosistemas fundamentales que también tienen una relación única con pueblos originarios, como los kawésqar y selk’nam, además de comunidades pesqueras que para su subsistencia y desarrollo cultural dependen de la buena salud de su mar”, argumentó el director nacional de Greenpeace en Chile, Matías Asun.

En este contexto de protección de los mares del fin del mundo que impulsa Greenpeace resulta icónico el caso del delfín chileno, especie endémica de la zona y que, de acuerdo con investigaciones citadas por la organización no gubernamental (ONG), están siendo afectados por los antibióticos utilizados en la industria del salmón.

Pero no solo el delfín chileno estaría en peligro, sino el hogar de otras especies, como ballenas (azules, minke, franca austral, sei y orca), delfines, pingüinos, lobos marinos y diversas aves. Todos, habitantes de una zona en donde se ubican parques y reservas nacionales cada vez más valorados por turistas nacionales e internacionales, los que han hecho de esta zona una de las más visitadas del país.