Incansable. Así es el director ejecutivo (CEO, por sus siglas en inglés) del Grupo BioMar, Carlos Díaz. Y lo anterior no es porque el ejecutivo sea un deportista de alto rendimiento que un día pueda estar corriendo largos kilómetros u otro se encuentre sobre unos esquíes bajando raudamente por la ladera de alguna montaña de Chile u otro país. Por el contrario. El representante de la compañía danesa especializada en alimentos para la acuicultura y que en 2016 vendió cerca de US$1.270 millones, constantemente se encuentra viajando por el mundo para sellar alianzas en China, ver cómo van las ventas en Noruega, reunirse con clientes en Chile o dar una charla referida a los avances en sustentabilidad.

Precisamente, conversó con AQUA en Chile, días previos a su participación en Boston (Estados Unidos), bajo el alero de la Global Salmon Initiative (GSI) y en el marco de la Seafood Expo North America, el próximo 19 de marzo.

Y con el foco puesto en los consumidores, el chileno que en septiembre de 2014 asumió las riendas de todo el Grupo BioMar, se refirió a la cooperación entre los distintos actores y las posibilidades reales de obtener resultados concretos cuando esto sucede, como ha sido el caso de BioMar en relación a la sustentabilidad de materias primas.

En general, tanto productores como empresas de servicios aseveran que llevan adelante estrategias de sustentabilidad. Entonces, ¿cómo sus clientes pueden lograr diferenciarse a partir de un concepto tan transversal?

En Noruega y Escocia, y con bastante éxito, trabajamos en alianza con diferentes productoras de salmónidos y comercializadores en la creación de diferentes conceptos de salmón dado que gran parte de la historia que puede contar el productor se relaciona con nuestro alimento. Hemos trabajado en el desarrollo de un abastecimiento responsable con fuentes no marinas de omega-3, que incide directamente en la relación fish in-fish out. Parte de las iniciativas que llevan a resultados como la comercialización –muy rentable– de salmón en una de las cadenas de retail más exigentes en normas de sustentabilidad del mercado norteamericano, como Whole Foods, bajo el concepto Blue.

A eso se suma BioSustain, programa que optimiza el alimento no solo a base de costo-eficiencia o nutrición, sino también por el uso de materias primas sustentables certificadas. O lo que hacemos en Dinamarca, donde la Monterey Bay Aquarium nos clasificó en categoría naranja, lo que agrega valor a nuestro comprador en ese país.

Al final, lo que hemos ido logrando es que nuestros clientes desarrollen sus propios conceptos para enfrentar más estratégicamente a sus compradores o consumidores. Chile no está ajeno a ello y esperamos avanzar pronto en ese sentido.

¿Qué otras iniciativas están realizando en el marco de la sustentabilidad?

Además de las ya nombradas, estamos agilizando el tema de las fuentes alternativas de omega-3. Gracias a nuestro acuerdo con TerraVia y Bunge, hoy son más de 30.000 las toneladas de salmónidos alimentados con este aceite renovable. Para BioMar no es algo del futuro, sino una línea de trabajo que está sucediendo y dando resultados.

Se suma el trabajo que estamos haciendo con nuestras dietas que permiten un crecimiento más rápido y eficiente, como Quick o Qardio, acortando el periodo de permanencia en el mar. Esto se relaciona directamente con la tendencia que se está dando en Noruega y que, gracias a fuertes inversiones en pisciculturas, busca sembrar smolts más grandes y con esto reducir el ciclo en el mar.

¿Cómo se relaciona lo anterior con la reciente apuesta de BioMar de contar con un centro de investigación en Chile?

Primero, el ATC Patagonia es por lejos el centro de investigación más grande y preparado del país. No hay otro que tenga tantos estanques, sistemas de bioseguridad o que permita realizar simultáneamente desafíos en nutrición, materias primas, genética o salud de peces. La salud de los peces es vital, pero es solo una parte de la eficiencia productiva y el trabajo en el ATC nos permitirá buscar dietas más eficientes y sustentables que permitan a la industria contar con una herramienta adicional para abordar sus principales problemas.

En relación con lo anterior, ¿cómo advierte a la industria del salmón de Chile?

Creo que hay un tremendo avance en el aspecto sanitario y, específicamente, en parámetros productivos como FCR y crecimiento. Hace dos años, nuestros clientes ocupaban dietas mucho menos energéticas. Hoy, el 80% de las dietas que vendemos son las mismas que se utilizan en Noruega. Ha cambiado la formas de alimentación y hay inversiones importantes en infraestructura. También advierto más inversión en el recurso humano y equipos técnicos muy buenos. Creo que las empresas están volviendo a tener su foco en la producción, lo que ha terminado en mejores resultados y menores costos.

Una de las cosas que siguen marcando las diferencias con otros países se relaciona con las regulaciones. Por alguna razón en Chile nos gusta complicarnos la vida.

¿Cómo evalúa la producción de salmónidos en Noruega?

Uno de los grandes desafíos sigue siendo el piojo de mar, especialmente en la zona central, lo que a veces lleva a una cosecha anticipada. No obstante, creo que esto lo terminarán controlando; y hacia 2018, este país debería crecer en torno a 5%, lo que es absolutamente sustentable desde el punto de vista comercial y productivo.

En el marco de la feria Seafood Expo North America (se realizará entre los días domingo 19 y martes 21 de este mes en Boston, Estados Unidos) usted realizará una charla. ¿Podría adelantar los temas que abordará?

La charla es parte un seminario que está organizando el GSI (Iniciativa Global del Salmón) y que busca dar a conocer las iniciativas que está realizando en diferentes ámbitos. En mi caso, y a nombre de la industria productora de alimento para peces, me referiré a los desarrollos que han permitido disminuir los factores de conversión, la evolución que han tenido las dietas a través del tiempo y en aspectos como costos y eficiencias asociado a temas de sustentabilidad.

Resultados financieros

En otro aspecto, el Grupo BioMar entregó sus resultados financieros para 2016. En este sentido se detalló que, durante el año pasado, la compañía logró un EBIT significativamente superior comparado al 2015, pasando desde $447 millones (US$64 millones al tipo de cambio actual) de coronas danesas a $581 millones de coronas danesas (US$83 millones). Al mismo tiempo, el capital de trabajo se redujo de $752 millones (US$107 millones) a $414 millones de coronas danesas (US$59 millones), lo que dio lugar a un fuerte flujo de caja de las operaciones. Los ingresos terminaron ligeramente por debajo del año pasado con un modesto aumento en los volúmenes.

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“Estamos muy contentos de ofrecer los mejores resultados del Grupo BioMar y sólidas cifras desde hace algunos años a la fecha, a pesar de que hemos tenido dificultades y menores volúmenes en algunos de nuestros importantes mercados, especialmente Chile debido a la proliferación de algas y huelgas. Estos resultados han sido posibles gracias a empleados dedicados y centrados en el cliente, trabajando externamente como también internamente para entregar alto nivel de innovación, cooperación, sustentabilidad y rendimiento, viviendo nuestra declaración de propósito el cual subraya que ‘somos innovadores dedicados a una acuicultura global eficiente y sustentable'”, argumentó el CEO del Grupo BioMar, Carlos Díaz.

De igual manera, el ejecutivo de origen chileno sostuvo que “está claro” que la nueva estrategia “Shaping the Future” está llevando a resultados tangibles. “Decidimos continuar como la única empresa enfocada en alimentación acuícola que mejora la agilidad local y la excelencia mundial. Creo firmemente que empezamos a ver cómo nos estamos diferenciando de nuestros principales competidores siendo cercanos a los clientes en los mercados y entregando la innovación global enfocada al cliente con poco tiempo al mercado”, afirmó Carlos Díaz.

Para cerrar, dijo que son optimistas con respecto al futuro, aunque estarán enfrentando mercados altamente competitivos. “En 2016 plantamos varias semillas para asegurar nuestro futuro crecimiento y rentabilidad. En primer lugar abrimos nuestra fábrica en Turquía, ahora estamos directamente presentes en el segundo mercado más grande de Europa. En segundo lugar, hemos dejado una sólida huella en China. Comenzamos la construcción de una nueva fábrica en Wuxi y adquirimos otra en Haiwei en el sur de China. En tercer lugar, estamos avanzando según lo previsto con la construcción de una nueva línea en Karmøy, así como inversiones en logística adicionales, incluyendo nuestro nuevo buque impulsado por gas con el fin de aumentar la flexibilidad, con lo que la capacidad de Noruega llegará hasta 600.000 toneladas. Y además de estas expansiones fortificamos nuestra organización preparándonos para los retos del mañana. Un ejemplo es la construcción de un centro mundial de I+D con un fuerte vínculo con el negocio y con instalaciones propias de alta calidad en Europa y América, donde iniciamos el ATC Patagonia, una instalación de vanguardia en Chile”, concluyó el principal ejecutivo del Grupo BioMar.