Centro salmonicultor en el sur de Chile (Foto: Camanchaca)
Centro salmonicultor en el sur de Chile (Foto: Camanchaca)

Camanchaca sostiene que un “exceso de entusiasmo” redunda en crisis sanitarias

Jorge Fernández realizó un balance del año 2016, tanto de Camanchaca como del rubro acuícola-pesquero, y calificó de positivo lo venidero para el sector.

Por estos días, las salmonicultoras chilenas que operan en la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) han publicado sus memorias anuales de 2016, donde se incluye una carta de los respectivos presidentes de las compañías a los accionistas con el objetivo de detallar los principales hitos del año y también repasar lo que viene para la industria.

Es así que tras el análisis del timonel de Multiexport Foods, José Ramón Gutiérrez, ahora se conoció la evaluación del presidente de Camanchaca, Jorge Fernández Valdés.

En la misiva, el socio y fundador de la acuícola-pesquera comienza diciendo que 2016 fue de “muchos y grandes desafíos para nuestra compañía y sus talentos han sido puestos a prueba, resultando en un exitoso término del año”.

Según argumentó, desde 2015 y con mucha intensidad en la primera mitad de 2016, el Pacífico Sur americano fue impactado por los efectos de un fenómeno de El Niño que quedará registrado como el más severo de los últimos 65 años, con incrementos de temperatura del océano superficial muy significativos para las biomasas y el fitoplancton que sirve de alimento para seres vivos en el mar.

Por lo anterior, recordó que durante el verano de 2016 parte de la producción de salmones de Camanchaca se vio alterada por la floración de algas nocivas (FAN, o bloom de algas) que afectó tres centros de engorda ubicados en el seno de Reloncaví (región de Los Lagos), donde hubo 2,8 millones de peces muertos con un costo cercano a los US$25 millones y que redujeron las cosechas de la empresa al final del año en cerca de 15.000 toneladas.

“Camanchaca puso especial énfasis en la correcta disposición de la mortalidad, movilizando su flota pesquera de la región del Biobío llevando esta mortalidad a sus plantas de reducción donde fue convertida en harina y aceite de pescado que posteriormente fue vendida, formando parte así del recupero obtenido del siniestro”, aclaró Fernández.

Pero donde más los afectó El Niño fue en la pesquería del norte, donde las capturas de anchoveta cayeron al menor nivel en casi 20 años, como consecuencia de la ausencia de peces de talla apta para la pesca. Allí, según aseguró el líder de Camanchaca, las capturas disminuyeron cerca de 75% respecto de 2014, último año antes de este fenómeno. “Esto significó una pérdida respecto de un año normal como fue 2014, que estimamos en cerca de US$20 millones”, puntualizó, añadiendo que a pesar de la severidad de El Niño 2015-2016 y como ocurre con todos estos fenómenos que tienen su ciclo después del cual desaparecen, los primeros meses de 2017 han permitido concluir que las condiciones oceanográficas se han normalizado, y con esto la situación para la pesca y acuicultura.

Salmonicultura

El impacto del bloom de algas en las cosechas chilenas de salmón en 2016 y parte de 2017, vino a sumarse a condiciones sanitarias menos favorables en Noruega -fundamentalmente por la incidencia del piojo de mar-, que vio también disminuir -aunque levemente- su producción de salmón. Así, el combinado de ambos países generaron una caída de 7% en la oferta mundial, lo que repercutió sobre los precios que aumentaron 27% en el año, noticia positiva que vino a mitigar los efectos de El Niño, impactando positivamente los resultados de la División Salmones de Camanchaca que obtuvo un Ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de US$38,8 millones y una utilidad de US$30,8 millones, a pesar del impacto de la mortalidad por FAN que dejó una pérdida de US$11,2 millones.

“Ese resultado permitió revertir pérdidas en otras áreas, y en el consolidado de Camanchaca pasamos desde una pérdida de US$9 millones a una utilidad de US$14 millones, con un Ebitda creciendo en 52%”, explicó Fernández.

Pero los mejores márgenes del salmón no tienen toda su explicación en los aumentos de precio. En efecto, las condiciones sanitarias de los salmones, y por lo tanto su costo de explotación, permitieron que Camanchaca obtuviera costos ex jaula de peso vivo en el cuarto trimestre de 2016 de US$2,79 por kilo, 29 centavos menos que el del mismo trimestre de 2015. Más en detalle, en el año el costo alcanzó los US$3,31 por kilo, es decir 30 centavos superior al de 2015, pero 10 centavos menos que el de 2014, comparación más adecuada dado los ciclos bianuales del salmón Atlántico y los calendarios de las agrupaciones de concesiones de salmónidos (“barrios”).

Y en el contexto de menor producción de salmones en Camanchaca, Fernández precisó que durante 2016 destacó el “excelente desempeño” de su oficina en Estados Unidos (Camanchaca Inc.) que logró vender en el mercado americano más de US$100 millones de productos de terceros, “entregando un abastecimiento de salmones continuo a nuestros clientes y minimizando los impactos de las menores cosechas”.

Otro de los puntos sobre el cultivo de salmónidos que llaman la atención en la carta a los accionistas firmada por Jorge Fernández, es que pese a que en 2014 decidieron discontinuar la producción de trucha por las condiciones sanitarias de esta especie, la búsqueda de dar uso a sus activos provocó que Camanchaca aportara en 2016 y a una cuenta en participación a terceros las concesiones para el cultivo de esta especie ubicadas en el estuario de Reloncaví (región de Los Lagos), que dejaron el año pasado una utilidad de US$3,3 millones para la compañía.

“Los buenos desempeños y resultados obtenidos por este negocio nos llevaron a tomar la decisión de darle continuidad en 2017, aumentando en aproximadamente 20% las cosechas esperables para el periodo”, destacó Fernández.

Deudas

Sobre las deudas de la compañía, sostuvo que la “exitosa gestión” en la segunda mitad de 2016 y un “manejo prudente” de los recursos financieros, les permitió no solo pagar las cuotas de deuda pactadas, sino que adelantar el pago total de la deuda de Camanchaca Pesca Sur, extinguiendo las deudas bancarias de esta filial.

Con esos pagos, las obligaciones financieras alcanzaron al 31 de diciembre de 2016 los US$186 millones, US$27 millones menos que al cierre del año anterior. En esta línea, el ejecutivo dijo confiar en seguir este camino y llegar a la meta de entre 2 y 2,5 veces de deuda con respecto a un Ebitda en un contexto de normalidad de condiciones externas.

Legislación

Para cerrar, tuvo palabras para referirse a las normas que rigen a la acuicultura y pesca en Chile. En este sentido, aseguró que ven con buenos ojos la implementación de la nueva regulación del sector salmonicultor ya que, según dijo, “permite darle estabilidad a la producción chilena y dejar que esta crezca de la mano de mejoras sanitarias demostrables, previniendo que un exceso de entusiasmo redunde en crisis sanitarias”.

En este nuevo contexto y tomando todas las concesiones que la compañía ha estado usando directa o indirectamente, detalló que las oportunidades de siembras y cosechas de salmón Atlántico les permitiría alcanzar en 2020 niveles cercanos a 50.000 toneladas de cosechas. “Estamos trabajando para alcanzar esta escala y dar así buen uso a los activos que poseemos”, subrayó Fernández.

Respecto de la Ley de Pesca, dijo confiar en que se valorará su enfoque en la sustentabilidad de las biomasas y del sector, y que se “reconocerá el largo trabajo legislativo que consideró a múltiples actores, así como la legislación internacional, para dar vida a la actual institucionalidad que significó sacrificios para los pesqueros industriales que tuvimos que ceder cuota de pelágicos al sector artesanal y optar por licencias que deben ser renovadas, a cambio de nuestros tradicionales permisos indefinidos de pesca contenidos en la institucionalidad anterior”.

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