Este viernes 9 de junio, se realizó en el Hotel Cumbres de la ciudad de Puerto Varas (Región de Los Lagos) una nueva versión de las VIII Jornadas de Investigación en Salmonicultura, organizadas por el Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) de SalmonChile. El evento –que congregó a un gran número de asistentes tanto de la industria como de su entorno social– contó con el auspicio de BioMar, Elanco y Pentair, y el patrocinio del Programa Estratégico Mesoregional Salmón Sustentable de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).

El gerente general de Intesal, Alfredo Tello, quien encabezó el encuentro, destacó la gran concurrencia que éste tuvo, donde participaron no sólo profesionales, investigadores, autoridades y académicos del sector, sino que también se invitó a otros miembros de la comunidad para que puedan participar. “Quisimos abrir estas jornadas y los temas científicos y de investigación a distintos grupos de interés, no sólo a los técnicos o productores de las empresas, sino que incorporando a estudiantes, profesores de educación media y representantes de la pesca artesanal”, dijo el ejecutivo.

Añadió que “como industria, creemos que es de vital importancia informar de forma integral sobre los aspectos científicos que pueden incidir en la comunidad y en distintos usuarios del borde costero. Desde SalmonChile e Intesal tenemos como misión propagar la información y poner en la agenda pública temas de interés general relacionados a la ciencia en la salmonicultura; creemos que de esta manera se le otorga objetividad a la información de la industria. Por eso, decidimos convocar a distintos grupos de interés”.

El impacto del cambio climático

En el evento científico, uno de los principales temas tuvo que ver con el cambio climático y sus efectos en la pesca y acuicultura. El investigador de la Facultad de Geofísica de la Universidad de Chile, René Garreaud –en una charla magistral– abordó, específicamente, los impactos en la Patagonia. Según sus palabras, el cambio climático está generando modificaciones en todo el mundo, marcadas, sobre todo, por un aumento en las temperaturas. En el caso de Chile, el experto comentó que el país se ve beneficiado por su condición oceánica, que protege en cierta forma ante un gran aumento de la temperatura. No obstante, hay que estar atentos, dijo, ante las menores precipitaciones, expresando que existirán, sin duda, años con mayor o menor sequía.

Consultado sobre si existe capacidad para anticiparse a “años terribles” –como él mismo denomino al 2016–, el científico expuso que estos ciclos problemáticos generalmente tienen que ver con la presencia del Niño y que, en ese sentido, tendría mucho sentido aumentar los esfuerzos por mantener un monitoreo constante que permita adelantarse a la presencia de estos eventos, lo que podría ayudar a anticiparse también a los efectos que esto pudiera tener.

La discusión fue complementada por la exposición del investigador del Ceaza, Bernardo Broitman, quien se refirió a la variabilidad interanual, estacional e intraestacional de las condiciones locales y regionales en la Patagonia norte. Tratando de explicar lo ocurrido en 2016 y analizando el informe entregado por el Comité de Marea Roja, el científico comentó que el año pasado se observó una masa de agua distinta que ingresó al sector norte de la patagonia. Precisó también que la menor cantidad de precipitaciones estaría modificando la presencia de nutrientes en el agua, lo que podría tener relación con ciertos fenómenos inusuales.

Sobre el futuro, el científico expuso que “el escenario es abierto y pesimista”, explicando que no sería extraño que aparezcan floraciones de nuevas algas que se han adaptado al sistema local como consecuencia del cambio climático.

Por su parte, la Dra. Doris Soto, actualmente investigadora del centro Incar, abordó directamente los impactos del cambio climático en la pesca y acuicultura, tema que abordó con bastante profundidad los últimos años en el trabajo que efectuó en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) y que dejó hace pocos meses. De acuerdo con lo explicado, hay certeza de que la temperatura media de los océanos (0-700 metros de profundidad) ha aumentado durante las últimas tres décadas, existiendo una variabilidad regional y esperándose un continuo incremento en la mayoría de los modelos. De igual forma, “el nivel medio global del mar ha aumentado 1,7 mm/año (1901-2010) y el nivel en el Pacífico Oeste aumenta tres veces más rápido que el nivel medio global. Se prevé, asimismo, que el nivel del mar continúe incrementando debido a la expansión térmica y derretimiento de glaciares”.

La investigadora precisó que también hay efectos como la disminución de los niveles de salinidad en latitudes altas y medias y un aumento en los trópicos, así como una tendencia a largo plazo a la desoxigenación media global de las aguas superficiales, consistente con el aumento de la temperatura de la superficie. De igual manera, “existe gran certeza de que el CO2 océanico aumentó de 1994 a 2010 y que eso contribuye a la creciente acidificación del medio ambiente oceánico”.

“Para la acuicultura de agua dulce, la disponibilidad de estos recursos se vuelve más escasa y los patrones de precipitaciones y descarga de los ríos más variables con el incremento de las sequías. También sabemos que aumenta la temperatura de los cuerpos de agua con efectos positivos en crecimiento, pero negativos debido a la eutroficación”, dijo Doris Soto.

Según la científica, cada vez existe más información sobre los efectos del cambio climático en el sector, pero aún se requiere avanzar en muchos temas, sobre todo en el conocimiento de la vulnerabilidad de los sistemas, amenazas, debilidades, carencias y cómo reforzar la adaptación a estos cambios. También llamó a adoptar un enfoque ecosistémico integrativo y con una planificación especial que considere los riesgos, así como a invertir más en investigación y desarrollo y darle mayor relevancia a un factor nombrado por todos los expositores y que tiene que ver con la necesaria colaboración “público privada”.

Salud de peces

El encuentro también contó con un módulo sobre Salud de Peces, donde se abordaron temas relacionados con el cáligus, uso y duración de azametifos y la utilización de la genómica como herramienta para combatir el piojo de mar.

Una de las charlas que destacó fue la realizada por el profesor asistente de la Universidad Andrés Bello, Fernando Mardones, quien dirigió una investigación que tenía como objetivo comprobar la susceptibilidad del salmón coho frente al virus ISA y donde se logró demostrar que “con un 95% de probabilidad, el salmón coho de cultivo en Chile es libre de la infección por ISAv (especie no susceptible)”. Lo anterior cobra una alta relevancia dado que la mencionada condición otorga a la especie una mejor condición sanitaria frente a salmón Atlántico y trucha. Se puede destacar que los muestreos desarrollados por esta investigación equivalen a US$1,8 millón.

En el último módulo de la nueva versión de las Jornadas de Salmonicultura los expositores se refirieron a los impactos y conocimientos en torno al SRS, así como los factores que influyen en el éxito de los tratamientos con terapéuticos. Aquí, se contó con la exposición de la directora de Investigación de la Universidad Prince Edwards Island, Sophie St. Hilaire, quien abordó los avances en el conocimiento de la epidemiologia de SRS en Chile, en otros destacados conferencistas.