Entre el 27 de agosto y el 25 de septiembre se realiza el crucero de investigación ASIPA «Evaluación del stock desovante de anchoveta en la III y IV Regiones, año 2017», cuyo jefe de proyecto es Hernán Reyes, mientras que la jefa de crucero es la magíster en Oceanografía Catherine Grendi, ambos del Departamento de Oceanografía y Medio Ambiente (DOMA) del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP).

El objetivo general del crucero es cuantificar, mediante la aplicación del método de producción de huevos (MPH), la biomasa desovante de anchoveta comprendida en la zona costera desde el límite norte de la región de Atacama (26°03’S) hasta el límite sur de la región de Coquimbo (32°10’S), Chile.

En detalle, se realizarán 464 estaciones de muestreo de huevos, 50 de las cuales consideran muestreo oceanográfico con roseta y CTD para las variables temperatura, salinidad, oxígeno, clorofila, nutrientes y fitoplancton. También se muestrea zooplancton en la vertical con una red WP2 desde los 100 metros y fitoplancton con red desde los 50 metros.

Roseta (Foto IFOP)

En el IFOP valoran que durante agosto hayan recibido dos modernos equipos que se adquirieron para mejorar la capacidad de trabajo de sus investigadores. «Las piezas fueron obtenidas con fondos del convenio de desempeño Corfo (Corporación de Fomento de la Producción)», precisó la jefa de la División de Finanzas del IFOP, Pamela Dinamarca Palma.

Hernán Reyes Rivas, quien es jefe de la Sección de Oceanografía del IFOP, puntualizó que durante este crucero ambos equipos están siendo utilizados por primera vez. «El tamaño de los instrumentos lo hace ideal para trabajar en lanchas menores. Se trata de una roseta inteligente marca Sea Bird modelo 55 que cuenta con seis botellas oceanográficas de 4 litros y puede trabajar hasta 600 metros de profundidad. Y también se acopló un CTD Sea Bird modelo 19 plus v2 que el IFOP adquirió en 2016», explicó Reyes.

El dispositivo toma muestras de agua a profundidades que se programan previamente y funciona con el sensor de presión del CTD. «Facilita el trabajo de campo ya que hace el muestreo con más rapidez, menos esfuerzo y elimina la incertidumbre de la profundidad real de la toma de la muestra, que es lo que ocurre cuando se trabaja de forma manual, es decir con botellas oceanográficas, mensajeros e inclinómetro», concluyó el representante del IFOP.