A continuación reproducimos íntegramente una columna de opinión que hizo llegar a AQUA el presidente de la Asociación Gremial de Operadores de Bacalao de Profundidad de Magallanes (AOBAC), Eduardo Infante de Tezanos Pinto:

“Acabo de ver el documental ‘Cape Horn’ (Cabo de Hornos) de National Geographic y la Fundación Waitt. Un impresionante trabajo fílmico que muestra el extraordinario estado de conservación de los ecosistemas de la zona, destacándola como uno de los pocos lugares donde los recursos están en estado prístino y las poblaciones de aves, sardinas fueguinas, krill y otras especies, están en aumento. Termina este reportaje proponiendo la creación de un parque marino para preservarlos.

Después de ver tanta maravilla, habría esperado un reconocimiento a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y a la industria por lograr mantener este ecosistema en tan buen estado, a pesar de haber realizado pesca artesanal e industrial en la zona por más de 30 años. Resulta entonces sorprendente la conclusión de que sea necesario proteger este ecosistema, único en el mundo, mediante la creación de un parque marino y la prohibición de la actividad pesquera en la zona.

En el video se hacen varias afirmaciones sin el necesario respaldo científico, tales como decir que la centolla está sobreexplotada (¡con la imagen de fondo de un banco de centollones de dimensiones nunca vistas!) y que el bacalao, es una pesquería no sustentable y que el recurso está sobreexplotado al igual que algunas especies de merluzas. Este tipo de afirmaciones no hace más que impresionar al espectador incauto que, al ver las maravillosas imágenes, tiende a creer cada palabra de lo que allí se dice.

En lo sucesivo me voy a referir solo a mi tema que es la pesquería del bacalao de profundidad, partiendo por decir que es una pesquería que, en casi todas partes del mundo, excepto en Chile, se ha reconocido como sustentable y certificado como tal por el MSC (Marine Stewardship Council). Si bien es cierto que en nuestro país el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) la ha definido como una pesquería sobreexplotada, aún persisten muchas dudas sobre la validez de dichos estudios y la evaluación del recurso ha sido cuestionada por el revisor de pares internacionales contratado por Subpesca. Por otra parte, el Estado de Chile no ha invertido lo necesario para lograr tener un mejor conocimiento del recurso y su estatus actual.

En todo caso, la zona de operación de esta pesquería es muy amplia y la práctica, refrendada por las observaciones de IFOP, nos indica donde el recurso está en mejor estado de conservación y donde se pescan mayoritariamente ejemplares de mayor tamaño, es precisamente en la zona del Cabo de Hornos y Diego Ramírez.

De hecho, la misma evaluación de los recursos del IFOP se basa en los datos recogidos por los observadores científicos a bordo de los barcos de la pesca industrial. Y es la propia industria liderada por nuestra asociación gremial, AOBAC, la que está invirtiendo en investigación científica. Prohibir la operación industrial en esta zona significa, en términos prácticos, terminar con la investigación del recurso, dejar un montón de gente sin trabajo, afectar seriamente a la economía de la región, abrir la puerta a la pesca ilegal por parte de barcos extranjeros, y dejar la zona sin presencia de buques nacionales (necesaria por razones de soberanía, rescate de navegantes, entre otros) por nombrar algunas consecuencias.

También es necesario recordar que el Estado de Chile ha adjudicado, mediante licitaciones, los permisos extraordinarios de pesca en una zona definida. Si este se reduce unilateralmente los tenedores de permisos deberían ser indemnizados.

La creación de un parque marino conlleva, en buenas cuentas, prohibir toda actividad de pesca industrial y artesanal. Parece mucho más razonable declarar una Área Marina Protegida (AMP) de Múltiple Uso que es casi lo mismo en términos de protección del ecosistema, pero que permite la realización de actividades de pesca sustentable, las cuales deben estar bajo la administración de la institucionalidad pesquera (Subpesca, Comités Científico Técnicos, Comités de Manejo, Sernapesca e IFOP).

La industria está, y ha estado siempre tal como lo demuestra la historia, abierta a mejorar nuestras prácticas de operación de forma de contribuir a la mejor conservación del ecosistema”.