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Daniel Fernández (Foto: Asociación Nacional de Ciudades Puerto)
Daniel Fernández (Foto: Asociación Nacional de Ciudades Puerto)

Según nuevo líder gremial: Los nudos críticos que “estrangulan” a los puertos

El presidente de la Camport, Daniel Fernández, sostiene -entre otras cosas- que antes de construir un puerto de gran escala se deben terminar obras de concesionarios en San Antonio y Valparaíso.

(El Mercurio) Daniel Fernández -ex gerente general de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), ex director ejecutivo de TVN y ex country manager de Enersis- comenzó, en marzo pasado, los primeros acercamientos para reemplazar a Jorge Marshall en la presidencia de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport), y en mayo ya estaba asumiendo las riendas de este gremio, que agrupa a puertos y navieras.

Una de sus misiones es llevar las propuestas de trabajo que antes había planteado la Camport a un campo más de acción, detalla Fernández, quien hoy combina este trabajo con sus labores en la presidencia de la Fundación Teletón y sus actividades académicas en las universidades del Desarrollo y Adolfo Ibáñez.

Este sector ya era conocido para el ejecutivo, debido a su paso por la gerencia general del Complejo Portuario Mejillones (1997-2000) y el directorio de Puertos y Logística, ligado al grupo Matte. Hoy, en su primera entrevista como presidente de la Camport, explica las principales preocupaciones del rubro.

El ejecutivo sostiene que la deficiente conectividad vial desde y hacia los puertos, es una de las falencias que afecta la productividad del comercio marítimo. De igual manera, comenta que al sector lo inquietan el cierre de puertos definidos por la Armada por condiciones climatológicas, como oleajes; la falta de idoneidad técnica de los prácticos que operan en puertos, y el cobro de tasas de uso portuario.

Sobre los problemas de conectividad vial y también ferroviaria, Fernández aduce que este tema está generando una merma en la productividad de los puertos en diferentes zonas del país, pues afecta a toda la cadena logística del comercio. “La capacidad de los puertos está estrangulada por los cuellos de botella en los accesos”, asegura.

Lo anterior -agrega- ocurre por una falta de coordinación a nivel institucional, trabajo que debería asumir con propiedad la Comisión Nacional Interministerial de Logística (Conalog). Fernández reconoce que el Ministerio de Transportes no cuenta con las facultades para apurar las diversas iniciativas en materia de infraestructura y de coordinación con entidades públicas, como Aduanas, ya que estas dependen de múltiples instancias estatales.

Respecto del cierre de puertos, Fernández argumenta que esa decisión debería ser respaldada por datos obtenidos con herramientas tecnológicas modernas. “Se puede gestionar de manera más objetiva y eficiente. Esto lo hemos hablado con la Armada y Directemar (Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante)”, afirma.

La crítica a los prácticos, explica, no significa que “creamos que el sistema sea malo, pero necesita ponerse más a punto el conocimiento técnico y la capacitación, dado que las aguas chilenas hoy son diferentes por el cambio climático”.

Junto con estos temas, otro que preocupa de forma importante al sector son las tasas de uso portuario que cobran los puertos públicos a las navieras, asegura Fernández. Explica que anteriormente estas tarifas estaban destinadas a financiar obras de infraestructura, pero hoy están siendo retiradas como utilidad por el dueño de las empresas portuarias estatales.

El ejecutivo indica que este tipo de cobros les resta competitividad a los puertos chilenos, que no solo compiten entre sí, sino también con terminales como el de Callao, en Perú.

“Puerto de gran escala no es urgente”

Daniel Fernández afirma que la construcción del puerto de gran escala (PGE) no resolvería los problemas de logística y conectividad portuarios del país, ya que esa megaobra solo atañe a la zona central.

Estima que para el corto plazo no es necesario el PGE, pues aún quedan algunas holguras en las capacidades de los terminales de la región de Valparaíso, y antes de construir ese proyecto se deben terminar de desarrollar iniciativas de concesionarios en las ciudades de San Antonio y Valparaíso. “El puerto de gran escala no es urgente, pero tampoco nos vamos a sentar a esperar, porque hacerlo requiere de ingenierías y análisis financiero. Está bien ir preparándonos, pero decir que resuelve todos los problemas, es un error”.

“Nosotros creemos que Valparaíso tiene condiciones para ampliar sus capacidades, pero el alcalde puede creer otra cosa”, añade.

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