Acuicultura en Brasil (Archivo)
Acuicultura en Brasil (Archivo)

ProChile por inversiones en acuicultura: “Existe un amplio mercado potencial para ser desarrollado”

Según la FAO, Brasil podría transformarse en uno de los mayores acuicultores del mundo, con una producción de peces que podría alcanzar las 20 millones de toneladas al 2030.

Brasil cuenta con una de las mayores reservas de agua dulce del mundo y una costa marítima de más de 8.000 km, lo que lo constituye en uno de los principales países para atender la creciente demanda mundial por productos provenientes de la pesca y principalmente de la acuicultura. En base a este potencial y con el crecimiento del mercado externo, se estima que Brasil podría duplicar la producción acuícola durante los próximos años.

No obstante esas proyecciones, la acuicultura en el gigante latinoamericano es un sector relativamente emergente.

En ProChile explican que todavía no está estructurado y su metodología es más bien artesanal. “La gran mayoría de las empresas del sector son pymes (pequeñas y medianas empresas), con poca escala productiva, es decir, poca inversión en equipos de tecnología de punta y baja posibilidad de incrementar sus actividades. Pero, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), Brasil podría transformarse en uno de los mayores acuicultores del mundo, con una producción de peces que podría alcanzar las 20 millones de toneladas al año 2030”, aduce el organismo de fomento de inversiones, que destaca que Chile posee un gravamen preferencial gracias al Acuerdo de Complementación Económica 35, con un 100% de preferencia arancelaria.

Es así como por tratarse de un sector emergente, subrayan en ProChile, “existe un amplio mercado potencial para ser desarrollado en Brasil”. A lo que añaden: “Este rubro todavía está carente de capacitación de productores, técnicos y trabajadores; asimismo, para prácticas de manejo y medidas de bioseguridad, investigación en el sector genético, reproducción, nutrición, control de enfermedades, nuevas tecnologías de producción, gestión, entre otros”.

Es decir, resta estructura en toda la cadena de valor. “Desde una perspectiva, faltan productos y servicios especializados; por otro lado también falta subvención e inversión, debido a que la gran mayoría de las empresas acuícolas son de carácter familiar, pequeñas, siendo muy escasas las empresas de mediano y gran tamaño”, sostienen en ProChile.

Eso sí, recuerdan que hasta enero de 2016 Brasil tuvo un ministerio exclusivo para cuidar de la pesca y acuicultura. Actualmente, el sector se encuentra en la dependencia del Ministerio de Agricultura. Y hasta ahora no existe legislación específica para la acuicultura, muchas reglas son utilizadas en base a la legislación agraria. También existen varios órganos e instituciones involucradas para reglamentar la actividad, entre estos el Ministerio del Medio Ambiente, Marina, Agencia Nacional de las Aguas, Secretaría de Patrimonio Federal, Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (IBAMA) y otros órganos ambientales estatales.

En esa línea, ProChile argumenta que “a pesar de todas las normas y órganos públicos existentes para organizar la acuicultura, las empresas del sector comentan que no hay información uniforme, falta orden y reglas a seguir en todos los aspectos, desde el montaje de los centros de cultivo, hasta el manejo y densidad de los peces, por mencionar las más relevantes”.

Para más detalles descargue a continuación la ficha publicada a fines de septiembre de este año por ProChile >> El Mercado de Insumos para la Acuicultura en Brasil

Temas Asociados