(La Tercera) La pérdida de 40.000 toneladas de salmones en 2016 por la aparición del alga Pseudochattonella y la eventual mortalidad de peces que dejó la especie Karenia, en el golfo de Penas (región de Aysén), durante el verano pasado, tendrían un factor común: el cambio climático y la intervención humana.

Así lo sostiene Ítalo Masotti, académico de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Valparaíso (UV), quien también advirtió que este fenómeno se extendería hasta 2018 y podría afectar fuertemente al sector acuícola-pesquero de la zona sur.

El doctor en oceanografía biológica realizó un estudio que comprendió un período de 45 años, entre 1972 y 2017, en el que observó cerca de 21 eventos de marea roja o Floraciones Algales Nocivas (también conocidas como blooms de algas), tras el cual concluyó que “con el cambio climático estos fenómenos no solo continuarán expandiéndose, sino también se prevé la aparición de nuevos eventos asociados a especies menos conocidas”.

Según el informe, la marea roja reaparecería durante esta primavera y verano, prolongándose hasta el otoño del próximo año, debido al aumento de la temperatura de 0,8°C en los océanos. Esta condición, explicó, favorece a la aparición de algas nocivas.

“Por ahora no existe ningún método que permita mitigar la acción de la marea roja”, explicó el científico, manifestando que la única solución por el momento es la “diversificación del sector productivo”.

Para Leonardo Guzmán, jefe de la División de Investigación en Acuicultura del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), dependiente de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), este fenómeno es habitual: “No hay evidencias para señalar, de manera fidedigna, que lo que estamos viendo en el sur del país es consecuencia del cambio climático”.

Desde 2007 el IFOP trabaja en el “Proyecto de Manejo y Monitoreo de las Mareas Rojas”, que tiene como objetivo prevenir sus consecuencias. Este programa se extiende desde la región de Los Lagos hasta la de Magallanes y la Antártica Chilena.

Guzmán manifestó que pese a que no hay medidas de mitigación, se “mantiene la prevención, que es lo que hacemos a través de la medición constante de microalgas, para que la autoridad tenga alerta temprana y tome medidas”.

Gino Bavestrello, director del Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero (Condepp), comentó que “en Valdivia (región de Los Ríos) no existía la marea roja hasta el año pasado, cuando llegaron embarcaciones para arrojar sus residuos; creemos que esto produjo el aumento de las algas”.

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