La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), en conjunto con Oceana, anunció el pasado viernes 15 de diciembre que el 98% de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Chile estará protegida de la pesca de arrastre de fondo.

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Tras el anuncio, tanto la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes) como la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca) rechazaron la medida. “Es sorprendente que la convocatoria la haga el Gobierno junto a una ONG conservacionista, sin los actores, dejando como meros observadores a las actividades productivas que allí se desarrollan. Más sorprendente aún es que la autoridad anuncie medidas inconsultas, omitiendo la institucionalidad pesquera que rige al sector. Corresponde hacer los anuncios una vez que se han hecho las comunicaciones a los Comités Científico Técnicos y los Consejos Zonales de Pesca, con los informes técnicos que así lo ameriten y no al revés, tal como lo establece la ley de pesca”, sostuvo la presidenta de la Asipes, Macarena Cepeda.

La ejecutiva aseguró que el gremio está de acuerdo en la protección del fondo marino en todas las áreas que han sido preservadas, tal como lo realizó apoyando la incorporación de los Ecosistemas Marinos Vulnerables (montes submarinos, arrecifes de coral y aguas termales) en la ley de pesca aprobada en 2012 y que hoy se encuentran resguardados. “Sin embargo, congelar la huella del arrastre en los plazos que se ha planteado la autoridad, sin considerar los efectos que pueda tener en los recursos pesqueros el cambio climático, demuestra una falta de análisis de los antecedentes que hoy determinan la operación pesquera”, enfatizó la gremialista.

Más adelante, dijo que si lo que se busca es la sustentabilidad de los recursos y la protección de los ecosistemas, “entonces es necesario adoptar medidas eficaces que apunten a combatir los reales problemas que afecta a la actividad pesquera nacional, como lo son la pesca ilegal y los subreportes, principales causas de la lenta recuperación de las pesquerías, especialmente la merluza común. El mar es una fuente de trabajo y de riqueza económica donde hay un objetivo mayor que es convertir a Chile en una potencia alimentaria. Dejar, por tanto, el 98% del mar territorial ante la idea de que la pesca de arrastre provoca daño en los fondos, es un error”.

Asipes adujo que este tipo de arte a nivel mundial genera el 80% de las capturas de pescado para consumo humano, lo que representa 12 millones de toneladas anuales con un menor impacto ambiental que otras actividades productoras de alimentos. De los 29 países pesqueros miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), incluido Chile y la Unión Europea, en 26 de ellos se realiza pesca extractiva y en todos se practica pesca de arrastre.

“En Chile, no se practica la pesca de arrastre en aguas de baja profundidad; no se arrastra aguas interiores ni en las bahías; no se efectúa pesca de arrastre de Chiloé al sur; ni se permite la pesca de fondo en zonas de montes submarinos”, argumentó la timonel de la Asipes, concluyendo que el “impacto socioeconómico que genera esta actividad es importante para el país. Se lleva a cabo en siete comunas: Coquimbo, Quintero, Tomé, Talcahuano, Coronel, Puerto Aysén y Punta Arenas, generando trabajo directo para más de 5.500 personas, e indirectamente a 15.000 más”.

Sonapesca

En línea con los dichos de la Asipes, la Sonapesca dijo que ver “con preocupación que una vez más, tal como ocurrió con el anuncio sobre el Parque Marino en Cabo de Hornos (región de Magallanes y de la Antártica Chilena), medidas importantes que modifican las reglas del juego de artesanales, industriales y trabajadores son comunicadas a la opinión pública por las autoridades sin haber sido socializadas antes con todas las partes interesadas en las instancias establecidas en la institucionalidad vigente para estos temas”.

Para el gremio, la decisión evidencia una “falta de ánimo” de diálogo por parte de la autoridad, que “entorpece” la posibilidad de aportar antecedentes técnicos y científicos a la discusión. “Una vez más vemos una medida que no tiene ningún fundamento técnico que la avale y carece de un elemento fundamental: el informe científico técnico. Si bien es una exigencia legal, es más relevante considerar que debe ser un imperativo de hacer las cosas bien. Primero analizar los antecedentes y, sobre esa base fundada, decidir si hay mérito para proponer una medida como esta y si tiene facultades legales para hacerlo. A nuestro juicio, no cumple ninguna de estas condiciones. A lo que se suma que en ningún país del mundo el 98% de la ZEE se veta contra un arte de pesca, mientras se pretende que otro 43% de la ZEE quede vedada a cualquier actividad económica través de megaparques marinos”.

La Sonapesca sostuvo que el anuncio desconoce que la pesquería de crustáceos demersales recibió el estándar de certificación internacional del Marine Steward Council (MSC), “que garantiza que su extracción se realiza según prácticas y artes de pesca sostenibles. Se desconoce, también, que en los últimos años los artes de arrastre se han modernizado, alivianado y simplificado, eliminándose en gran parte los elementos que entran en contacto con el fondo marino. A esto, se suman las mejoras de su selectividad sobre las especies objetivo, disminuyendo el descarte, en el caso de la merluza común, al 2%, según datos del IFOP (Instituto de Fomento Pesquero), un indicador mejor al más alto estándar internacional, según ha quedado acreditado en foros y seminarios”, afirmó la entidad que preside Osciel Velásquez.