Aunque para los fieles amantes de las ostras una variedad con sabor a frambuesa, jengibre, vino o limón puede resultar un insulto, lo cierto es que un cultivo de este molusco en el oeste de Francia ya está convirtiendo esta idea en realidad, informó El Mercurio.

Hace menos de un año, un emprendedor de la zona de solo 29 años se aventuró con este proyecto, el que pese a ser desechado en las ferias locales en los primeros meses, despertó rápidamente el interés de los consumidores en Hong Kong, China, Dubai e Italia, logrando que las exportaciones de estos productos ya lleguen a las dos toneladas diarias.

Por lo mismo, el emprendimiento ya estaría en conversaciones para cerrar un acuerdo para trasladar sus productos a un supermercado local, aunque siempre manteniendo la mayor parte de la producción destinada a los envíos al extranjero.