A mediados de diciembre, el actual presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), Felipe Sandoval -deja el cargo el próximo domingo 31 de diciembre en reemplazo de Arturo Clement-, confirmaba que el gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal), Alfredo Tello, había presentado su renuncia, lo que terminaba por evidenciar el proceso de reestructuración en la entidad.

Y a dos semanas de su salida del denominado “brazo técnico” de SalmonChile, AQUA conversó con Alfredo Tello para ahondar -entre otras cosas- en el balance de su gestión, la situación en que se encuentra la industria salmonicultora nacional y sus desafíos personales.

A días de su salida del Intesal, ¿qué sello o característica estima que logró imprimirle?

El foco de mi gestión ha estado en avanzar la misión del Intesal, que es ‘ser un motor articulador y generador de información científica – tecnológica de vanguardia, confiable, rigurosa y oportuna, que contribuya a la toma de decisiones relacionadas con el desarrollo de una salmonicultura sustentable en Chile’. Este trabajo con un foco en articular la generación de conocimiento científico clave para el desarrollo sustentable a mediano y largo plazo de la industria lo comenzó Matías Medina en 2012, y lo continué yo a partir de 2015.

Durante los últimos cinco años Intesal ha logrado un nivel de credibilidad técnica y científica que es reconocido en la industria, en el mundo académico y en el sector público, lo que es un activo muy relevante para SalmonChile y la industria en general.

Me parece relevante destacar que durante este periodo, Intesal ha logrado apalancar más recursos públicos para Investigación y Desarrollo (I+D) en temas claves para la sustentabilidad y competitividad de la industria que ninguna otra institución en Chile; ha logrado administrar de manera profesional las bases de datos sanitarias y productivas de la industria, lo que demostradamente permite generar información y conocimiento científico de excelencia que es fundamental para la sustentabilidad a largo plazo de la industria, además de apoyar con análisis oportunos a SalmonChile frente a diversas contingencias; ha logrado la generación de redes nacionales e internacionales de excelencia con el mundo científico, entre otros logros.

Cuando se anunció su salida del Intesal, SalmonChile destacó sus “propuestas de modificación regulatoria”. ¿Podría especificar cuáles fueron estas, sus alcances y en qué estado se encuentran?

2015 y 2016 fueron dos años de intenso trabajo en materia regulatoria, donde Intesal jugó un rol importante proponiendo ajustes al modelo regulatorio y también actuando como contraparte técnica a las distintas propuestas del Gobierno. Específicamente, Intesal entregó las recomendaciones técnicas –basadas en análisis, modelos y simulaciones– que permitieron a SalmonChile discutir con antecedentes duros los cambios propuestos por el Gobierno al Reglamento de Densidades y el Porcentaje de Reducción de Siembras. Muchas de las observaciones del gremio fueron acogidas y hoy se encuentran publicadas e implementadas en la normativa vigente.

Algunos actores de la actividad aseveran que Chile no ha avanzado más en el control de patógenos, como el SRS, por la disociación que existe entre la academia y el mundo empresarial. ¿Está de acuerdo con esta afirmación? ¿Por qué? ¿Cómo se avanzó este tema durante su gerencia?

Siempre se puede hacer más y Chile es un país en que se invierte transversalmente poco en I+D, y en el que tradicionalmente no hay una vinculación fuerte entre industria y academia. Pero eso está cambiando y hay proyectos y datos que lo demuestran. Proyectos como Blue Genomics, ICTIO y AquaInnovo muestran a una industria invirtiendo en I+D en temas sanitarios y productivos estratégicos. Centros de Excelencia como el INCAR tienen una gran cercanía con la industria y han sido requeridos por ella en numerosas oportunidades. El proyecto público–privado “Programa de Gestión Sanitaria para la Acuicultura” es otro ejemplo de un esfuerzo por responder brechas claves del conocimiento en SRS y cáligus.

En cuanto a Intesal, y como mencioné anteriormente, en los últimos años hemos logrado apalancar más recursos públicos para Investigación y Desarrollo en temas claves para la sustentabilidad y competitividad de la industria que ninguna otra institución en Chile, y ha generado y fortalecido redes con científicos nacionales e internacionales. Por ejemplo, Intesal está en el directorio del CIEP (Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia), COPAS Sur Austral e INCAR, todos centros de reconocida excelencia científica. Es decir, se ha avanzado y bastante.

Lo que se debe tener en cuenta es que los procesos de generación de conocimiento científico no son lineales y generalmente no obedecen a los mismos tiempos en que se desarrollan los procesos de una empresa. Es por esto que mucho del trabajo de los últimos años ha estado en articular la generación de conocimiento científico bastante básico, sin el cual es muy difícil pensar en desarrollar soluciones tecnológicas a desafíos como, por ejemplo, el SRS.

¿En qué etapa tomó el desarrollo del Centro de Enfermedades y en qué nivel de avance lo deja? ¿Se siente satisfecho con sus alcances?

El Centro de Enfermedades (“Programa de Gestión Sanitaria para la Acuicultura”) es una iniciativa pública-privada de investigación muy importante para la salmonicultura en Chile. Es un proyecto que por su gobernanza es complejo, y ha significado un proceso de aprendizaje para el Gobierno y la industria. Sin embargo, se ha avanzado en consolidar todos los procesos de gestión del proyecto y ya hay resultados científicos relevantes. Es un proyecto que recibimos en una etapa de implementación muy inmadura y con desafíos importantes de administración y gobernanza. Hoy es un proyecto más ordenado y con procedimientos claros para la gestión de las distintas líneas de investigación.

En términos científicos, se están abordando preguntas claves para la industria que esperamos tengan un impacto en el mediano y largo plazo. También se está formando –indirectamente– capital humano avanzado en áreas muy relevantes para la salmonicultura. En retrospectiva uno siempre puede decir que las cosas se debieron o pudieron haber hecho mejor. Pero este es un proyecto que por diversos desafíos se veía muy complejo. Que esté operando como lo está haciendo hoy, que tenga los resultados preliminares que ya tiene y el nivel de recursos apalancados es, a mi juicio, un logro.

Probablemente, el evento FAN de Chiloé en 2016 fue el más complicado que le tocó enfrentar. ¿Qué lecciones se sacaron de esta experiencia? ¿Está preparada la industria para enfrentar una situación de similares características?

Una lección importante es que ante eventos de esta magnitud, el trabajo colaborativo entre la industria y el Gobierno es clave. Al margen de críticas, que siempre habrá, de cómo se hicieron las cosas, la industria, con el apoyo de distintas reparticiones públicas, logró retirar una cantidad enorme de mortalidad en tiempos muy acotados, lo que previno consecuencias ambientales potencialmente graves en el borde costero. Desde el evento, se han establecido una serie de mesas de trabajo con el objetivo de mejorar la coordinación ante contingencias futuras.

Considero que la industria sí está mejor preparada que antes, pero no se debe perder de vista que el evento FAN de 2016 fue como un terremoto grado 9. Te puedes preparar hasta cierto punto, pero no puedes llegar a riesgo cero.

Al respecto de esto, es muy importante que en Chile se autoricen medidas de mitigación y control como el uso de la arcilla, que es una de las pocas tecnologías disponibles que permitiría reducir los impactos de un evento de la magnitud de 2016. Esto requiere que tengamos una mirada país de largo plazo, sin prejuicios y que las decisiones se tomen basadas en información técnica rigurosa. En este sentido, si bien creo que estamos mejor preparados, sin duda que podríamos estarlo mucho más.

En el corto y mediano plazo, ¿cuáles estima que serán los principales desafíos biológicos y/o sanitarios que tendrá que enfrentar la industria del salmón?

Sin duda que por ahora el SRS seguirá siendo el principal desafío sanitario de la industria. No solo es la principal causa de mortalidad, sino que también es la razón del uso de antibióticos en la salmonicultura chilena. El SRS es una enfermedad compleja y no es claro que podamos encontrar una bala de plata.

En ese contexto, es fundamental que pensemos en estrategias más integrales para disminuir su prevalencia, lo que pasa por integrar a las medidas de manejo y al marco regulatorio consideraciones epidemiológicas de la enfermedad.

Ahora que se aleja del Intesal, ¿qué rumbos profesionales tomará?

Mi interés es seguir contribuyendo al desarrollo de la salmonicultura en Chile. Creo profundamente que es una industria excepcional, para la cual Chile tiene ventajas enormes. Sin embargo, también tenemos desafíos importantes que deberemos enfrentar más temprano que tarde si queremos seguir siendo competitivos a nivel mundial.