Con una producción de cerca de 2.000 toneladas al año, cinco centros de cultivo, una planta de producción y cerca de 200 empleados, Piscícola Entre Ríos destaca por tener una fuerte participación en el extranjero, exportando cerca del 90% de su producción a Estados Unidos, Alemania y Suiza. Para ello, es fundamental contar con la certificación Best Aquaculture Practices (BAP), la que asegura que el productor cumple con las mejores prácticas en acuicultura, involucrando a toda la cadena productiva. Por lo mismo, Piscícola Entre Ríos hoy cuenta con la totalidad de sus centros y su planta productiva certificadas bajo esta norma, lo que les permite comercializar bajo los mejores estándares internacionales.

Skretting Chile suministra a Piscícola Entre Ríos el 100% del alimento que requieren para sus cultivos y, como proveedor, es fundamental que también cumpla con las normas y estándares que se exigen para la producción y exportación del producto final. “La certificación BAP es fundamental para comercializar hacia el exterior, y para lograrlo, el productor debe demostrar que su cadena de suministro también se rige bajo las mismas normas internacionales. De esa manera, Skretting, además de entregar un producto de gran calidad, demuestra de manera explícita que es un proveedor de excelencia al cumplir con los mismos estándares que sus clientes”, comentó Juan Manuel Leiva, jefe de Aseguramiento de la Calidad y Medio Ambiente de Skretting Chile.

El ejecutivo agregó que, además de la certificación BAP, Skretting cuenta con la recertificación en las normas ISO 9001:2015 de gestión de calidad y 14001:2015, de sistema de gestión ambiental. “Ambas certificaciones están actualizadas al 2015, lo que demuestra que nos comprometemos a mantener los más altos estándares en línea con lo que nuestros clientes esperan y necesitan de nosotros”, sostuvo.

Para Juan Ignacio Villasante, gerente de Operaciones de Piscícola Entre Ríos, “es muy importante que Skretting también esté certificado BAP, porque nos permite lograr los mejores estándares, no sólo de calidad, sino también laborales, medioambientales y sociales (gestión de aguas, cuidado del entorno, etc.), incorporándonos a una cadena de valor que nos permite acceder a mercados mucho más estrictos. Nuestros productos son de alta calidad, esa es la diferenciación que nuestra compañía ofrece, y con estos estándares las proyecciones son aún mejores para abordar nuevos mercados”.

Los alcances de la certificación

La certificación BAP es reconocida por el Global Sustainable Seafood Initiative (GSSI) y por el Global Food Safety Initiative (GFSI). A diferencia de otras certificaciones, BAP contiene toda la cadena de producción acuícola, incluyendo los centros de cultivo, plantas de procesos y fábricas de alimentos, abordando además la responsabilidad social, ambiental, la seguridad alimentaria y la trazabilidad de las instalaciones acuícolas.