Con una masiva asistencia de público, que superó las setecientas personas, se desarrolló esta semana la versión 2018 del Congreso del Futuro en el Teatro Regional de Rancagua (región de O’Higgins). La cita fue una instancia de divulgación de la ciencia, donde convergieron investigadores y humanistas internacionales que compartieron sus conocimientos y reflexiones con la comunidad regional.

Una de ellas fue Maryn McKenna con su ponencia titulada “El shock de los antibióticos”, donde revisó los orígenes de estos fármacos en el sistema alimentario moderno y que calificó como “consecuencias devastadoras” la expansión que tuvieron en toda la industria de producción animal.

“El surgimiento de bacterias con resistencia a los antibióticos se ha tornado un problema de salud pública, donde cada vez aparecen más infecciones en personas que requieren antibióticos más potentes, o que en algunos casos no existen antibióticos disponibles para su tratamiento; siendo esto un factor de morbimortalidad en las personas”, comenzó diciendo la periodista y escritora especializada en salud pública, global y políticas alimentarias, que durante el año 2014 recibió el Premio al Liderazgo de la Alianza para el Uso Prudente de Antibióticos y el premio Byron H. Waksman 2013 a la Excelencia en la Comunicación Pública de Ciencias de la Vida.

Pero, ¿cómo llegamos a este punto que suena tan terrible? La experta dice que la incómoda respuesta es que nos lo hicimos nosotros mismos. “La resistencia es un proceso biológico inevitable, pero nosotros somos responsables de haberla acelerado. Lo hicimos al despilfarrar antibióticos con una negligencia que ahora parece impactante. La penicilina se vendió sin receta hasta la década de 1950. En muchos países en desarrollo, casi todos los antibióticos se venden así. En Estados Unidos, el 50% de los antibióticos que se dan en los hospitales son innecesarios. El 45% de las recetas que salen de los consultorios son para enfermedades que los antibióticos no curan. Y esto es solamente lo relacionado a la asistencia sanitaria. En gran parte del planeta, la mayoría de los animales de consumo humano toman antibióticos toda su vida; no para curar enfermedades, sino para engordar y para protegerse de las condiciones de las granjas en las que son criados. En Estados Unidos, posiblemente el 80% de los antibióticos vendidos cada año son para las granjas, no para los humanos; y crean bacterias resistentes que salen de las granjas y van al agua, al polvo, y a la carne en la que se convierte el animal. La acuicultura también depende de los antibióticos, sobre todo en Asia, y en otros como Chile donde se producen salmones. La fruticultura depende de los antibióticos para proteger a las manzanas, las peras, los cítricos contra enfermedades. Y ya que las bacterias pueden intercambiar su ADN entre ellas, como un pasajero que entrega una maleta en el aeropuerto, una vez que hemos propiciado la existencia de esa resistencia, no sabemos dónde se propagará”, sostiene Maryn McKenna, quien escribe para National Geographic sobre ciencia y comida, también para revistas y sitios en Estados Unidos y Europa incluyendo a The New York Times Magazine, Newsweek, Wired, Scientific American, Nature, The Atlantic y The Guardian. Su más reciente libro se llama: Big Chicken “The incredible story of how antobiotics created modern agriculture and change the way the world eats” (2017) que aborda la historia del uso de antibióticos en la agricultura.

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Salmonicultura

Si bien subraya que los peores casos de uso de antibióticos en producción animal se dan en la industria cárnica, fundamentalmente en los pollos, no deja de alertar sobre su utilización en el cultivo de salmones.

“El efecto de las bacterias es diferente en cada rubro productivo. En los salmones, puntualmente, las bacterias alcanzan el océano”, subraya.

Señala que entre 2015 y 2016, la industria del salmón de Chile ocupó los niveles más altos de antibióticos. Y aun cuando las últimas investigaciones evidencian que se ha reducido su uso, porque la opinión pública ha reaccionado negativamente y porque su principal competidor es Noruega, que caso no utiliza antimicrobianos, “Chile requiere ahondar en la materia y fomentar el dictamen de políticas públicas”.

Maryn McKenna hablando sobre la resistencia a los antibióticos y su uso en la producción animal

Recuerda que en 2015, importadores estadounidenses, como Costco, redujeron significativamente su compra de salmones chilenos, donde una de las razones principales fue el elevado uso de antibióticos. A su vez, impulsaron la venta de salmón de origen noruego.

“En Estados Unidos incluyen etiquetas informando que los alimentos fueron criados libre de antibióticos. Y las compañías se preocupan de eso, porque así aumentan las ventas”, destaca la reportera, añadiendo que sería “maravilloso que aquí existiera algo similar, ya que protegerían la salud de los ciudadanos e igualmente el estado de los océanos, promoviendo de modo adicional su reputación en el extranjero”.

Antes de cerrar su exposición, Maryn McKenna citó al microbiólogo Joshua Lederberg, quien acuñó: “no hay ninguna parte del mundo en que seamos remotos”. Es decir, todos los países debieran tomar lineamientos similares, “porque ya no nos queda mucho tiempo para solucionarlo”, concluyó.

Reacción de autoridades

El intendente de la región de O’Higgins, Pablo Silva, manifestó que como región se sienten “muy orgullosos de recibir por segunda vez este evento científico que aborda temáticas tan importantes para el desarrollo de la humanidad. Agradecemos la presencia de los expositores y destacamos la posibilidad que tuvimos de descentralizar el conocimiento a otras comunas de nuestra región, ya que este año no solo hubo presencia del congreso en Rancagua, sino que también en Machalí, Rengo, San Vicente, San Fernando, entre otras”.

Por su parte, el rector de la Universidad de O’Higgins (UOH), Rafael Correa, destacó que “los temas que se trataron, tanto en la jornada en Rancagua como toda esta semana a lo largo de nuestro país, son los temas de la máxima importancia científica en problemas que afectan a todos los ciudadanos. Este es un dialogo científico entre los mejores investigadores internacionales y especialistas chilenos en la región”.

Además, la máxima autoridad académica de la UOH resaltó que “en la Universidad de O’Higgins, contamos con más de 40 investigadores que trabajan día a día en temas de relevancia para nuestra región”.

Maryn McKenna hablando sobre la resistencia a los antibióticos y su uso en la producción animal_público

El senador Alejandro García-Huidobro, en tanto, afirmó que “cuando contamos con científicos de categoría mundial significa que la innovación y la ciencia está a nuestro alcance”. En esta línea, y destacando la organización de la UOH para el evento, sostuvo que “la Universidad de O’Higgins será uno de los proyectos más interesantes que tendrá Chile, en cuanto a tener esta amalgama perfecta entre la experiencia universitaria, el potencial que tenemos como región y el tener científicos de todo el mundo entregando sus experiencias. Es muy importante para nuestra comunidad el acceder al mundo de la investigación”.

Por último, el doctor de la Universidad de Nápoles Federico II, Benedetto de Vivo, quien también expuso en Rancagua, comentó que ha “sido una experiencia muy grata estar en la región de O’Higgins. Ha sido un público muy cálido. Es muy importante descentralizar la ciencia de las capitales del mundo, debido a que todas y todos merecen tener la información necesaria según los temas que les interesan”.