(Fis) Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Waterloo, de Canadá, y de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la Universidad de Valparaíso (ambas de Chile), revela que las vacunas utilizadas por los acuicultores comerciales no protegen bien a los peces de las enfermedades.

Según dicho estudio, publicado en la revista Scientific Reports, los peces tienden a mostrar más síntomas cuando contraen enfermedades, y se observan impactos en la salud y, en última instancia, casos de muertes, como si nunca hubieran sido vacunados.

“Las vacunas de hoy en día se comercializan a los centros acuícolas como una prevención necesaria de enfermedades, e incluso algunas compañías de seguros las exigen, pero no son tan eficaces como se necesitaría en condiciones reales”, sostiene Brian Dixon, profesor de biología de la Universidad de Waterloo.

Como parte de la investigación, se probó la eficacia de la vacuna contra el patógeno bacteriano Piscirickettsia salmonis. Los investigadores compararon la reacción de salmones Atlántico vacunados y no vacunados cuando fueron expuestos al piojo marino Caligus rogercresseyi en el laboratorio.

Los científicos determinaron que la cantidad de bacterias que vivían dentro de los peces era mucho menor en los peces vacunados, pero estos mostraron muchos más signos de infección y una tasa de mortalidad más alta en comparación con el grupo no vacunado cuando fueron expuestos a los piojos de mar.

Además, los investigadores llegaron a la conclusión de que, una vez vacunados, los salmones no podían controlar otras enfermedades. Este primer estudio muestra cómo un parásito de los peces puede anular los efectos protectores de una vacuna contra otra enfermedad.

En opinión del equipo de científicos, las compañías farmacéuticas veterinarias deberían cambiar las pruebas y los diseños de vacunas, dado que los sistemas inmunológicos de los peces son muy diferentes a los de los humanos.

“Los peces tienen una cantidad limitada de recursos para responder a una enfermedad, por lo que su sistema inmune toma decisiones. Cuando están infectados por piojos de mar, por ejemplo, el sistema inmune del pez está repentinamente orientado a responder a esa amenaza específica, y los deja totalmente expuestos a otras amenazas como la P. salmonis“, explica Dixon.

En 2008, el virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA) casi acabó con los cultivos de salmón de Chile, por lo que los productores comenzaron a usar vacunas para reducir el uso de antibióticos a fin de evitar pérdidas por enfermedades recurrentes. Pero las vacunas tienen un alto costo económico y pueden representar para los productores alrededor del 30% de los costos para cultivar cada pez.

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