En 2017, Noruega comenzó a implementar una nueva regulación salmonicultora que fijó indicadores ambientales como regla general para determinar la capacidad productiva. Esto, con el objetivo fundamental de combatir el piojo de mar.

Fue así como la autoridad del país nórdico estableció el miércoles 31 de enero de 2018 como la fecha límite para que las compañías presenten sus solicitudes de incremento de producción, determinando un precio de NOK$120.000 (EUR$12.531 / US$15.637) por cada “tonelada de biomasa máxima permisible expandida”.

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A través de comunicados, firmas como Marine Harvest y Cermaq confirmaron que habían solicitado la opción de crecimiento. Luego, el condado de Troms anunció que 15 de las 16 salmonicultoras que operan en su territorio, incluidas SalMar y Leroy, han cancelado el monto pedido por cada tonelada.

El director gerente de Grieg Seafood, Adreas Kvame, y su homólogo Trond Williksen de SalMar, reconocieron a SalmonBusiness que sus respectivas empresas habían desembolsado fondos para acceder a biomasa extra.

“Hemos solicitado un crecimiento del 2% en el condado nororiental de Finnmark”, dijo Kvame, y agregó: “Le hemos dado un buen repaso, internamente, y llegamos a la decisión de que deseamos crecer donde podamos”.

Williksen, por su parte, no quiso hacer mayores comentarios sobre la decisión: “Puedo confirmar que hemos solicitado un crecimiento del 2%. Aparte de eso, no tengo ningún comentario”, subrayó el representante de SalMar.