(Usach.cl) Diversos estudios dan cuenta del efecto nocivo que significa para el ambiente el uso indiscriminado de antibióticos, en el caso de la industria salmonicultora; de pesticidas, en diversos cultivos; así como la alta concentración de contaminación mineral por causas naturales, en valles del norte del país.

Para contrarrestar dichos efectos, que abarcan incluso a las aguas de riego, los académicos de la Facultad de Química y Biología de nuestra Casa de Estudios, el Dr. Diego Venegas-Yazigi y la profesora Marlen Gutiérrez Cutiño, desarrollaron un material capaz de remover los residuos orgánicos.

Se trata de una especie de bolas de gel de tamaño micrométrico que son incorporadas a piscinas de decantación, en donde utilizando luz solar para aumentar los efectos de sus materiales logran absorber los residuos orgánicos y eliminarlos, permitiendo que el agua circule de manera limpia.

Al respecto, el Dr. Venegas, explica que el resultado permitirá descontaminar cauces en distintas regiones del país: desde valles del norte con altas concentraciones de contaminación mineral por causas naturales, así como el exceso de antibióticos utilizados en la salmonicultura en el sur.

“Es para un campo enorme, para pesticidas, en el campo de los salmones, y en otros lugares donde hay empresas que utilizan fármacos”, puntualiza

Por su parte, la profesora Marlen Gutiérrez explica que “quisimos sacar la investigación del laboratorio para que llegara a un usuario habitual, en donde la persona que va a usar su agua sepa que le traerá beneficios”.

Mientras que la transferencia tecnológica será entregada a la empresa H2Cuenca, consultora con vasta experiencia en ingeniería y recursos hídricos, vinculada a la Comisión Nacional de Riego, que acompañó a los investigadores durante la investigación.

El proceso de ciencia básica

Durante dos años, y gracias a la adjudicación de un proyecto Línea 2 de Investigación y Desarrollo de Corfo, que otorgó $200 millones, el equipo logró desarrollar una tecnología eficiente, de larga duración y de bajo costo, en comparación a los filtros de carbono existentes.

La idea surgió debido al interés de los investigadores y de la empresa H2Cuenca de utilizar los materiales que posee nuestro Plantel en proyectos que beneficiaran al medio ambiente, y que permitieran descontaminar los cauces que tuviesen pesticidas en exceso.

Un año antes de postular al proyecto Corfo, los académicos comenzaron a estudiar y probar las reacciones, adjudicándoselo a fines del año 2014.

Debido a la reconocida actividad del óxido de titanio como fotodegradador, los investigadores decidieron utilizarlo, probándolo en primera instancia en tamaño nanométrico para potenciar su actividad, pero al percatarse de sus desventajas para decantar las aguas por su tamaño, decidieron aumentarlo a micrométrico, resultando exitoso.

Más tarde, el equipo probó mezclar distintos tipos de óxido con el óxido de titanio, y tras varias pruebas encontraron un método eficiente, que actualmente se encuentra en proceso de patentamiento.

“Se conoce el poder del óxido de titanio, que absorbe la luz solar, y al absorberla la energía permite que se polaricen los electrones. En el fondo, la luz solar excita para que le pase un electrón y se reduzca una molécula, y por otro lado viene otra molécula, le quita y se oxida”, explica el científico Venegas.

Por otra parte, el equipo resalta la duración y fácil manejo de las bolas de gel que contienen el desarrollo tecnológico: “con la luz solar degradan. Luego lo saco con una especie de colador, lo vuelvo a poner en otro cauce y así sucesivamente”, sostiene el Dr. Venegas.

En tanto, la profesora Gutiérrez, resalta que el avance “se logró obtener un material que presenta las mismas características, iguales o mejores que un material nanométrico, pero a menor costo, que era lo que buscábamos”, puntualiza.

Futuro de la investigación

Tras cerrar el proyecto Corfo, los investigadores decidieron ampliar su línea de investigación en materiales inorgánicos, desarrollando una segunda etapa orientada a contribuir a la industria.

“El proyecto que era dedicado a la investigación de agua y pesticidas está en un cierre, con solicitud de patente en INAPI. Y, tomamos el papeleo y propusimos buscar otra aplicación, más allá de limpiar para ver si sirve para la industria”, explica el Dr. Venegas.

Respecto a la empresa que los acompañó durante el proceso, el Dr. Vengas destaca su labor social: “a ellos no les interesa el negocio. Vinieron con nosotros buscando una solución, participan con nosotros en la patente, pero no harán el negocio para ganar dinero, ya que continuamente postulan a proyectos nacionales para hacer embalses, hacer cauces nuevos, enseñarle a la gente como usar agua para riego y para que la agricultura sea mejor”, concluye.

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