Fueron siete meses de un intenso trabajo técnico intersectorial. Tiempo en que, de acuerdo con lo expresado desde la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), se destinó a analizar y aunar miradas bajo el propósito de preservar los ecosistemas marinos de la ecorregión Canales y Fiordos asociados al archipiélago Diego Ramírez y a los montes submarinos del paso Drake, y los componentes de la biota acuática existente en el área bajo protección; iniciativa que se materializó luego que el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad aprobara dos nuevos parques marinos para Chile.

Gustavo San Martín, encargado de Áreas Marinas Protegidas de la Subpesca, explicó que durante el proceso de la creación del Parque Marino Islas Diego Ramírez – Paso Drake, hoy el más austral del mundo, “uno de los principales ejes de trabajo fue la realización de los procesos participativos que se requieren para la implementación de este tipo de medida, dado que el parque marino es de carácter restrictivo y no permite actividades como la pesca, por ejemplo”.

El objetivo de estos procesos, agregó, “fue lograr el respaldo a nivel local, por parte de las comunidades y usuarios, el cual no estuvo exento de dificultades, por cuanto esta medida impacta de manera directa a un sector productivo que deberá renunciar a ciertas áreas de pesca históricas. El esfuerzo de esta Subsecretaría se centró en que el impacto sobre las actividades fuera el menor posible”, subrayó San Martín.

Integración

En julio de 2017, la Subpesca firmó con la Universidad de Magallanes (UMAG) un convenio de cooperación para la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, etapa de colaboración científica que integró también al Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile y la Fundación Omora, con quienes se trabajó en la definición de los objetos de conservación que ayudaron en la definición del nuevo parque marino.

En esa línea, Gustavo San Martín manifestó que “a través de nuestro enfoque ecosistémico, de integración de la conservación con el desarrollo sustentable de la actividad, Subpesca sostuvo además reuniones con los distintos comités de manejo de las pesquerías del sector, bacalao de profundidad, merluza de tres aletas, merluza de cola, merluza del sur y congrio dorado, con la finalidad de compartir las propuestas y crear puntos de encuentro con cada uno de ellos; trabajo que incluyó el análisis de los principales usos del área y usos pesqueros del territorio, considerando también el tipo y número de embarcaciones, el promedio de desembarques en la zona y los trabajadores asociados a la actividad económica”.

Las pesquerías antes descritas se encuentran reguladas mediante cuotas globales anuales, con acceso cerrado a la actividad y en particular merluza de cola y merluza del sur, y la Subpesca ha establecido una veda reproductiva, con el propósito de proteger el ciclo vital de las especies. En el caso del congrio dorado y merluza del sur, ambos recursos cuentan con planes de manejo vigente, mientras que el resto de las pesquerías se encuentran en etapa de construcción de los documentos.

Protección a la biodiversidad

A nivel de biodiversidad marina, esta nueva zona de 140.200,39 km2 protegerá los bosques de algas pardas y ecosistemas costeros, además de las áreas de alimentación y reproducción de albatros de ceja negra y albatros de cabeza gris, de pingüino de penacho amarillo y pingüino macaroni, así como la alimentación y migración de mamíferos marinos, como ballenas, delfines y lobos marinos.

Aves marinas en Magallanes (Foto Subpesca)

De igual manera, subrayó San Martín, “la propuesta destaca la protección del archipiélago Diego Ramírez, sus ecosistemas y especies amenazadas, en los espacios marinos y terrestres que proveen sitios de reproducción y alimentación para especies de aves marinas amenazadas y en estado crítico de conservación. También, asegura el cuidado de los montes submarinos, algunos con 4.000 metros de altitud, cuya cima se encuentra a solo decenas de metros de profundidad que presentan una rica fauna bentónica, incluyendo grandes esponjas y corales de aguas frías, y otras especies que sin duda serán descubiertas en los estudios científicos que posibilita la creación de este parque marino”.

Y por último –añade- está la preservación de la zona del talud, considerado un ecosistema vulnerable. “El área, al sur de la plataforma continental, está asociada a surgencias ricas en nutrientes que son fundamentales para la biodiversidad marina, incluyendo las poblaciones de especies de interés comercial, su protección es una oportunidad para ampliar el escaso conocimiento científico que tenemos de este tipo de ecosistemas”, concluyó el representante gubernamental.

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