A cuatro años de la formación de New World Currents (NWC), organización comercial formada por las salmonicultoras chilenas Australis, Blumar, Camanchaca, Yadrán y Marine Farms con el fin de posicionarse y tener un mejor acceso a mercados como el de China, su director ejecutivo, Eduardo Goycoolea, califica la experiencia como “espectacular y absolutamente recomendable”.

Según lo explicado a AQUA, el grupo pasó de vender unos US$3 millones en 2012 a US$56 millones en 2017. “Lo que hemos logrado tiene que ver no solo con crecer en términos de ventas, sino que con el desarrollo de una logística eficiente que ha permitido, fundamentalmente, desarrollar el negocio del fresco en China. Hoy, la mitad de nuestros envíos son de pescado fresco. Tenemos embarques todos los días”, afirma el ejecutivo, quien destaca que cuando comenzaron demoraban nueve días en llegar con el producto a destino; hoy tardan solo tres. Además, antes enviaban el salmón a un costo de US$4,50 por kg, mientras que hoy les cuesta cerca de la mitad.

Goycoolea sostiene que los avances obtenidos por NWC son extensivos a toda la industria chilena del salmón. “Por ejemplo, los acuerdos con líneas aéreas, van siendo beneficiosos para todos. Todo esto ha permitido que la salmonicultura nacional, en general, mejore su presencia en China”, expresa.

Hoy, NWC tiene dos oficinas en el gigante asiático, una en Shenzhen y la otra en Shanghái. En ellas trabajan dos chilenos y seis chinos, a quienes se suman tres personas más que laboran full time en Chile.

Más jugadores en la cancha

Pero no todo ha sido color de rosas. Durante el último año, el mercado chino para el salmón de cultivo se volvió más complejo con la irrupción del salmón australiano y los anuncios de Noruega de regresar a la batalla luego de que China haya prohibido, por seis años, las importaciones de pescado de dicho origen por problemas diplomáticos.

Sin embargo, Eduardo Goycoolea se mantiene optimista y con confianza en que la solidez que ha alcanzado NWC en China es tan alta que le permitirá seguir aprovechando el potencial de este mercado. “En el caso de Australia, sus ventas de salmón subieron desde unas 1.000 toneladas en 2016 a unas 6.000 toneladas en 2017. Esto se produjo porque el aumento de la demanda ha sido tal que ha permitido que orígenes como ese tengan oportunidades”, argumenta.

Añade que “Chile ha seguido creciendo en China y nosotros fuimos capaces de colocar todo el volumen que quisimos. En otras palabras, la mayor presencia de pescado australiano no nos ha significado una disminución en la capacidad de colocar la producción que deseamos. Ahora, hay que reconocer que el mercado se ha vuelto más competitivo y, en ocasiones, cuando hay presencia de pescado australiano, tenemos que poner precios más competitivos también. No obstante, creo que todo esto no ha hecho más que hacer crecer el consumo, lo cual es positivo”.

En cuanto a los salmonicultores noruegos, que han declarado su intención de volver al mercado chino y con bastante entusiasmo, el representante de NWC –quien también es presidente de la Organización Internacional de Productores de Harina y Aceite de Pescado (IFFO, por su sigla en inglés)– manifiesta que aún no se ha sentido el impacto. Sin embargo, los chilenos están atentos, pues Noruega está negociando también un Tratado de Libre Comercio con China.

“Estos cambios van a producir una mayor competencia, pero creo que Chile ha logrado posicionar un producto de calidad a un precio competitivo. Además, es posible que la entrada de los noruegos produzca un aumento en el consumo en zonas de China donde el pescado aún no está llegando de forma adecuada, de modo que no pensamos que esto termine perjudicando las ventas. Al contrario, tal vez podemos hacer crecer el mercado junto con los noruegos”.

Tal es la confianza de Goycoolea que no le cabe duda de que “China será el principal mercado del salmón de aquí a 20 años más”.