Luego de un acalorado trámite en la Legislatura de Washington (Estados Unidos), el proyecto de ley 2957 que elimina gradualmente el cultivo de salmón Atlántico (Salmo salar) en aguas de dicho Estado fue aprobado. Es así como la iniciativa podría terminar en 2022 con las concesiones y los permisos para las operaciones que producen peces no nativos cuando expiren los arrendamientos vigentes; por lo que la iniciativa de Cooke Aquaculture -única empresa que opera en el área- de producir salmones de un solo sexo para evitar cruces con el salmón silvestre durante eventuales escapes, no ha surtido efecto.

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Tras conocer la decisión de los legisladores, Cooke, a través de su vicepresidente de relaciones públicas, Joel Richardson, emitió una declaración a la cual tuvo acceso AQUA. “Estamos profundamente decepcionados por la acción tomada por la Legislatura y el impacto potencial que podría tener en la industria salmonicultora de 30 años de Washington y en los más de 600 trabajadores rurales y sus familias que dependen del cultivo del salmón para su sustento. Nuestros empleados siguen siendo nuestra principal prioridad y deseamos expresar nuestro agradecimiento y aprecio a los numerosos legisladores que han abogado constantemente por ellos en este proceso”, comenzó diciendo el ejecutivo a la espera de la firma del gobernador de Washington, Jay Inslee, para el avance del proyecto.

Como un “próximo paso”, Richardson admitió que la compañía se “tomará el tiempo necesario” para “evaluar completamente” sus operaciones e inversiones en Washington, y explorar las opciones disponibles, asegurando que cualquier decisión que tomen “pondrá primero a los trabajadores y sus familias”.

“Cooke llegó a Washington como líder mundial de la industria y con el objetivo de ser un socio valioso y responsable en este lugar. Habíamos planeado hacer importantes inversiones de capital, además de la contribución de US$75 millones y más que ya hicimos a la economía de Washington cuando en 2016 adquirimos las instalaciones existentes en el estado. También habíamos planeado inversiones adicionales en el monitoreo científico continuo de las vías navegables de Puget Sound, y en los esfuerzos estatales y tribales para proteger y recuperar el stock de salmón silvestre”, afirmó el representante de la salmonicultora que también opera en Chile.

Mientras tanto, Cooke dijo estar comprometida por apoyar la comunidad, la economía y la ecología marina de Washington. “Y lo haremos con un profundo respeto por el valor y la importancia del salmón nativo para los habitantes de Washington en general, y para el patrimonio, la identidad y la cultura de las Tribus del Tratado del Noroeste en particular”.

Canadá

El debate por este caso ha traspasado las fronteras de Estados Unidos y ha llegado a Canadá y Escocia, que junto con Noruega y Chile conforman el “Big Four” (“Cuatro Grandes”) de los países salmonicultores.

En Canadá, las Primeras Naciones de Columbia Británica (BC, por su sigla en inglés) esperan que el gobierno de dicha provincia siga los pasos del Senado de Washington y apruebe la eliminación progresiva de la salmonicultura en mar.

En declaraciones a CTV News, el vicepresidente de la Unión de Jefes Indios de BC, Bob Chamberlin, afirmó que la “gran mayoría de las Primeras Naciones son muy claras en su oposición a los centros de cultivo de peces en balsas-jaula. Y es hora de que el principio precautorio barajado por el Ministerio de Pesca y Océanos de Canadá (DFO, por su sigla en inglés) se haga realidad, se ponga de pie, se acepte y luego se promulgue, y que veamos cómo evoluciona esta industria hacia el cultivo en tierra”.

Por su parte, y a través de un comunicado, el presidente de la Asociación de Productores de Salmón de BC, Jeremy Dunn, sostuvo que la decisión tomada en Washington se basó solo en una “emoción derivada” de un incidente puntual.

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“Una mejor resolución habría sido fortalecer las normas y permitir que la empresa salmonicultora complete las inversiones que había anunciado para evitar este tipo de incidentes”, adujo Dunn, subrayando que el salmón Atlántico “es uno de los peces más cultivados del mundo debido a su alta demanda; es decir, la gente de distintos países sí lo quiere comer”.

Escocia

En tanto, en Escocia, donde el salmón es uno de los principales alimentos exportados -genera más de US$830 millones anuales y emplea a cerca de 2.600 personas directamente-, es la Comisión del Medio Ambiente, Cambio Climático y Reforma Agraria del Parlamento la que ha expresado que el ecosistema marino de su país podría tener un “daño irrecuperable” si la industria del salmón no robustece sus medidas de sustentabilidad.

Y a los escapes de peces, la Comisión ha sumado a los piojos del salmón de cultivo y sus efectos en los ejemplares silvestres como otro de los “puntos de alerta”. Si bien Graeme Dey, quien es el coordinador de la Comisión, ha asegurado que no buscan prohibir totalmente la salmonicultura, sí ha dicho que su expansión “debe basarse en un enfoque precautorio y en la resolución de los impactos ambientales, sanitarios y sociales”. A lo que recientemente añadió: “Si no mantienen la sustentabilidad en el tiempo, deberemos volver a plantearnos la viabilidad de esta industria”.