Por Fernando Roberti, especialista técnico de Biorigin.

Las lesiones cutáneas en los peces pueden ocurrir debido a varias causas: transporte inadecuado, peleas debido a la alta densidad de cultivo, infestación de parásitos, presencia de estructuras puntiagudas en tanques y jaulas y ataque de predadores.

Estas lesiones afectan la salud y el desarrollo de los peces, que pueden presentar problemas de locomoción y dificultades de alimentación, además de constituir un foco para la entrada de microorganismos patógenos al organismo.

Los beta-glucanos son polisacáridos presentes en la pared celular de levaduras Saccharomyces cerevisiae, con acción comprobada en la resistencia contra varias enfermedades2,3,4. Estos compuestos tienen acción directa sobre los macrófagos, que son células del sistema inmune responsables por eliminar tejidos muertos y que secretan factores de crecimiento capaces de promover el proceso de cicatrización. Por lo tanto, es esperable un efecto beneficioso de los beta-glucanos en este proceso de cicatrización.

Con el objetivo de evaluar los efectos potenciales de los beta-glucanos en el proceso de cicatrización en peces, se diseñaron dos protocolos distintos.

Configuración experimental:

Los estudios se llevaron a cabo en el Instituto de Investigación de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional de Chungnan, Corea del Sur, en asociación con la Universidad de Pisa, Italia.

Peces cebra adultos, libres de ectoparásitos fueron aclimatados a las condiciones de laboratorio (10 peces/tanque, alimentación 4 veces al día, ciclos de iluminación 12 horas de luz / 12 h de oscuridad) por un mes. Durante este período, los peces fueron alimentados con un alimento comercial.

  • Protocolo 1 – amputación de la aleta:

Los peces se anestesiaron con una solución al 0,2% de tricaína y se fotografiaron para determinar el tamaño total de la aleta antes de la amputación. La aleta fue amputada a 1 mm por debajo de la bifurcación y se fotografió nuevamente para determinar el total del área amputada. Los peces fueron transferidos a tanques de recuperación hasta que se recuperaran de la anestesia y luego se los transfirió a los tanques donde estaban originalmente. El área regenerada (en relación al área amputada) se evaluó los días 1, 4, 5, 6, 7, 12, y 14 con posterioridad a la amputación (DPA) a través del uso del software Image J®.

En este estudio se incluyeron tres tratamientos: de control y dos fuentes de beta-glucanos MacroGard® (Biorigin, Brasil) y “Beta-glucano de I&D”. La dosis de inclusión fue calculada tomando como base el consumo diario de los peces, con el fin de que ingirieran 12,5 mg de beta-glucanos/kg de peso vivo. Cada tratamiento estuvo compuesto por tres repeticiones (tanques). Los peces pasaron a recibir los alimentos experimentales tras el proceso de amputación de la aleta.

Los resultados de regeneración se presentan en la Figura 1. En el 6º DPA, el grupo MI presentó un área regenerada  (AR)  significativamente más grande (P < 0,05) que el grupo de control. No se observaron diferencias significativas entre los grupos MI e MII o entre los grupos MII y C. Se observó el mismo comportamiento el 7º DPA.

El 14 DPA, tanto el grupo MI como el grupo MII presentaran un AR significativamente más grande (P < 0,05) que el grupo C, no habiendo diferencias significativas entre los dos primeros.

Figura 1Figura 1. Área regenerada en relación al tratamiento y el tiempo (C – control, MI – MacroGard®, MII – beta-glucano de I&D.

  • Protocolo 2 – heridas:

Los peces fueron anestesiados con una solución al 0,2% de tricaína antes de realizar y hacer el seguimiento de las heridas. Con el uso de un láser se hicieron dos heridas circulares (~2mm diámetro) en la última lista negra del lado craneal derecho. El área cicatrizada de las heridas se evaluó los días 2, 4, 12, 16, 20, 30 y 32 posteriores a la  lesión (DPL) utilizando el software Image J®. La evaluación se basó en la diferencia de color entre el área lesionada y el tejido circundante intacto.

La herida se consideró cicatrizada cuando estuvo completamente regenerada y pigmentada, y ya no fue posible diferenciarla del tejido intacto circundante. Los peces solo se consideraron sanos cuando ambas heridas estuvieron completamente cicatrizadas.

En este estudio se incluyeron tres tratamientos: de control y dos fuentes de beta-glucanos MacroGard® (Biorigin, Brasil) y “Beta-glucano de I&D”. La dosis de inclusión fue calculada tomando como base el consumo diario de los peces, con el fin de que ingirieran 12,5 mg de beta-glucanos/kg de peso vivo. Cada tratamiento estuvo compuesto por tres repeticiones (tanques). Las dietas experimentales comenzaron a alimentarse 14 días antes de la herida.

Los resultados de la cicatrización de las heridas se muestran en la Figura 2. En el 4 DPI, las heridas midieron 1,882, 1,725 y 1.665 mm2 en los grupos C, MI y MII, respectivamente. Los efectos de la suplementación dietética con beta-glucanos en la cicatrización de heridas ya eran evidentes en el 4 DPI, como lo muestran las diferencias (P <0,05) entre los grupos suplementados (MI y MII) y los controles.

Estas diferencias (P <0,05) se observaron en el 16 DPI (C – 0,994; MI – 0,766; MII – 0,634), mientras que en el 20 DPI (C – 0.702; MI – 0.713; MII – 0,518), el área cicatrizada del grupo MII era mayor que la de los grupos C y MI, que no eran diferentes.

Figura 2Figura 2. Área regenerada en relación al tratamiento y el tiempo (C – control, MI – MacroGard®, MII – beta-glucano de I&D.

Conclusiones:

Los resultados de los estudios confirman los efectos beneficiosos de los beta-glucanos en la cicatrización de heridas en peces a través de los dos protocolos propuestos, y también sugieren que los beta-glucanos son capaces de acelerar el inicio de este proceso.

Además, los estudios abren una nueva oportunidad de aplicación de beta-glucanos a varias especies acuícolas, con el objetivo de aliviar los efectos adversos del manejo diario y promover un desarrollo adecuado de los peces.

*Referencias disponibles a petición. Contacto: fernando.roberti@biorigin.net