(LA TERCERA) Tras varios años haciendo noticia por problemas con los precios, enfermedades o dificultades ambientales; hoy, la industria salmonera enfrenta un panorama auspicioso. La combinación entre una nueva normativa sanitaria que funciona y bien, más un buen escenario de precios para sus productos, ha llevado al principal gremio acuícola del país, SalmonChile, a dejar atrás las crisis para enfocarse en desarrollarse y crecer.

Esto coincide con la llegada de Arturo Clement, ejecutivo con más de tres décadas inmerso en el sector y quien el 2 de enero asumió formalmente la presidencia de la asociación. Para el líder gremial, la apertura de nuevos mercados, el fortalecimiento de la posición del salmón chileno en aquellos países donde se comercializa el producto -con énfasis en Estados Unidos- y el fortalecimiento de la normativa sanitaria aparecen como los principales desafíos. Eso sí, todavía quedan temas pendientes, entre ellos la Ley Lafkenche.

¿Cuál es su balance a cinco meses de asumir en SalmonChile?

—La industria está mucho mejor que antes. Y no solo eso: las perspectivas son bastante positivas. En general en el pasado teníamos períodos buenos, pero duraban muy poco. Pero hoy el sector está en varios aspectos bien.

¿Cómo cuales?

—De partida, por el lado de la demanda, hay una demanda sostenida en distintos mercados. Claramente el salmón se ha posicionado como la proteína más sana y más sustentable. En los mercados maduros y emergentes, la demanda ha sido muy fuerte, lo que ha sostenido precios muy altos. Y nosotros creemos que se va a mantener.

¿Y hacia adentro?

—Desde el punto de vista de la industria en sí, ha madurado, ha demostrado ser una industria sostenible y transparente. Estamos pasando por una condición sanitaria que es una de las mejores de la historia, lo cual nos permite aumentar nuestra competitividad. Hoy estamos recuperando la competitividad que perdimos con respecto a los noruegos, y la industria sigue enfocada en recuperar su competitividad.

En materia sanitaria, ¿qué queda por implementar? ¿Cuál es la evaluación?

—En general, nunca está todo definido, pero te diría que hoy tenemos un marco en el que podemos trabajar y hemos establecido una agenda para trabajar en los próximos años, donde nos vamos a concentrar en las fusiones y las concesiones. La idea es tener menos concesiones, con más distancia, lo que es mucho más sustentable desde el punto de vista ambiental, sanitario y también económico.

Con este escenario de demanda creciente, ¿es dable pensar que la producción crezca? ¿O no se puede por la regulación sanitaria?

—De acuerdo con la normativa y la reglamentación que hay hoy día, existen limitaciones al crecimiento, lo cual creo que es sano. En el pasado, con buenos precios, la industria crecía explosivamente e inmediatamente caían los precios. Afortunadamente, hoy Chile tiene ciertas limitaciones para crecer, lo cual es bueno, y Noruega también. Entonces, en el mediano plazo el crecimiento de la oferta va a ser limitado.

En un contexto de restricción al aumento de la oferta, ¿cómo abastecer a los mercados nuevos que se van abriendo?

—Ese es un trabajo permanente. Hoy coincide con que los mercados tradicionales están fuertes y se están abriendo nuevos mercados. Hoy China, que siempre esperamos qe se abriera, está siendo un mercado muy relevante. Igual cosa Rusia. Tenemos que seguir trabajando en otros mercados. En la medida que la economías latinoamericanas se van normalizando, podemos también ir avanzando ahí.

¿Qué perspectivas tienen para el mercado chino?

—China está creciendo a forma impresionante. Si China sigue creciendo a las tasas que hoy está demandando salmón, vamos a tener problemas para abastecerlo. Va a ser uno de los grandes mercados de salmón en el mundo, en el largo plazo. Tal como está creciendo, como crece la clase media en China, hoy ya es un mercado importante para Chile. Hoy debe ser el cuarto o quinto mercado para Chile.

¿Cómo ven la aplicación de la Ley Lafkenche?

—Nosotros no nos oponemos a la Ley Lafkenche. Creemos que los pueblos originarios tienen derechos, pero tienen que ser compatibles con las demás actividades. Debe haber espacio para todos. Lo que no puede ocurrir es que una actividad bloquee otra actividad.

¿Qué se debe revisar?

—Nosotros creemos que en la Ley Lafkenche hay que revisar su aplicación y hacer respetar su espíritu. No puede ser que se soliciten 350 mil hectáreas o 700 mil hectáreas. A cualquiera le parece que no tiene sentido. Están pidiendo también en la zona norte. Creo que eso no está en el espíritu de quienes pensaron esta ley. Hay que volver al espíritu original.

¿Le han planteado su postura a las autoridades nuevas?

—Sí. La industria fue la primera que levantó este tema. Nadie en el país se percató de los impactos de esta ley.

¿Cómo ha sido la disposición de las nuevas autoridades?

—Ha sido positiva, porque tiene toda la lógica del mundo.

¿Qué debiera hacer el gobierno actual?

—Lo primero es aplicar el reglamento y hacerle algunos afinamientos al reglamento.

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