La segunda jornada del Congreso Nacional de Acuicultura (CNA), que se realizará hasta este viernes 14 de septiembre en la ciudad de Arica (región de Arica y Parinacota), contó con 27 presentaciones en torno a sistemas de recirculación, acuiponía, biotecnologías y escalamiento productivo, entre otros, temas que fueron presentados por científicos chilenos y extranjeros.

Específicamente, en el evento que es organizado por la Sociedad Chilena de Acuicultura y la Universidad Arturo Prat se pudo conocer diferentes esfuerzos relacionados con llevar el cultivo de truchas a zonas precordilleranas del norte del país, trabajos para descifrar la genética del bacalao de profundidad, la búsqueda de nuevas alternativas nutricionales sostenibles para la nutrición de peces como los salmónidos o las investigaciones que buscan entregar a las comunidades nuevos recursos hidrobiológicos, como la corvina, la macha o cachama.

Sin embargo, las dos conferencias que tuvo la jornada de ayer miércoles 12 de septiembre lograron graficar perfectamente las oportunidades y desafíos que enfrenta la actividad acuícola nacional. Una corrió por cuenta del
consultor Antonio Vélez, la otra por parte de Carlos Wurmann.

Un norte de posibilidades
Fuente: EditecVélez comenzó sus palabras citando la frase “…necesidad de la diversificación para desarrollar una acuicultura sostenible”. Y desde ahí en adelante comenzó a detallar las oportunidades y desafíos que existen para agregar nuevos recursos a una canasta productiva nacional que se ha llenado solo con dos productos: salmónidos y mejillones.

En un breve resumen, Vélez aseveró que algunas especies con potencial de desarrollo acuícola regional son las macro y microalgas; en moluscos destacó a los ostiones, abalones, ostra del Pacífico, culengue, loco y macha; en relación con los peces mencionó al hirame, corvina, dorado, hacha, cabrilla, sargo, cojinoba y congrio; en el caso de los equinodermos, apuntó al erizo y pepino de mar.

Pero más allá del detalle de las oportunidades y desafíos que presenta cada especie, lo que fue abordado durante la presentación, Vélez apuntó que parte de estos recursos pueden ser producidos para satisfacer perfectamente la demanda nacional y que, por ello, “es suficiente con producciones de 1.000 toneladas. No es necesario más”.
Se puede destacar que en gran parte parte de estos recursos se tienen los ciclos productivos investigados y cerrados, no obstante, de realizarse estos cultivos por parte de agrupaciones de pescadores artesanales, se les tendrá que apoyar con la producción de semillas o juveniles, según sea el caso.

Finalmente, Vélez relevó los beneficios que entregan los sistemas de recirculación de aguas para la producción de recursos hidrobiológicos y donde el norte del país cuenta con una gran diversidad de espacios que pueden ser utilizados por estas tecnologías.

Hoja de ruta
Fuente: EditecEn su presentación, Carlos Wurmann reconoció que la industria acuícola de Chile tiene más de 40 años de existencia y que le ha permitido a nuestro país generar importantes retornos, entregar trabajo en zonas donde no existen muchas alternativas laborales y ser reconocidos como líderes a nivel mundial. “Debemos estar orgullosos de la salmonicultura y mitilicultura nacional”, expuso el consultor, aunque, no por ello la actividad se puede dormir en los laureles. Por el contrario, sigue presentando diversos desafíos que deben ser abordados a la brevedad si desea seguir proyectándose hacia el futuro. A juicio de Wurmann, algunos de los retos se relacionan con una mayor motivación de técnicos intermedios, conflictos con otros usuarios del borde costero, baja integración con las comunidades, reputación nacional adversa y “con importantes problemas no resueltos en el ámbito sanitario, medioambiental y de emplazamiento”.

En este sentido, Wurmann reconoció que la persistencia de los desafíos que enfrenta la acuicultura nacional no se deben solo a las acciones de empresarios, ejecutivos y la comunidad científica. También apuntó a la falta de liderazgo por parte del aparato estatal para, en primer término, reconocer la importancia estratégica de la actividad y, en segunda instancia, “apoyar a la industria y no ser solo su juez”.

Hacia 2030, el experto acuícola apuntó que el país cosechará cerca de 1,9 millón de toneladas con retornos por unos US$9.000 millones. “De este monto, la mayor parte estará dada por los salmónidos y mejillones, mientras que otros recursos podrían llegar a aportar unos US$1.500 millones”, expuso Wurmann, agregando que para dicha fecha se estima que los proveedores nacionales deberían estar exportando unos US$500 millones en productos y/o servicios.

Finalmente, el último orador de la jornada lamentó que el país no cuente con una hoja de ruta que defina el camino que debería seguir en los próximos años la tercera actividad económica del país.