Una de las presentaciones que llamó la atención en la última jornada de la conferencia internacional Sealice 2018, que se ha estado realizando esta semana en Punta Arenas (región de Magallanes), fue la del Dr. Cristian Gallardo-Escárate, denominada “Vaccinología reversa aplicada para el desarrollo de nuevas vacunas contra el Caligus rogercresseyi”, proyecto en el cual han participado investigadores del centro Incar y del departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción (UdeC).

Según lo explicado por el científico, la mayoría de las vacunas para peces en Chile se han efectuado utilizando organismos inactivados que son inyectados en los ejemplares a la espera de que estos generen una respuesta inmune y puedan defenderse cuando se encuentren con el patógeno en condiciones reales. Sin embargo, “esto tiene el problema de que el organismo muerto no produce la misma respuesta que el vivo, lo que es evidente porque no está activo. Esto hace que las vacunas muchas veces sean poco efectivas y que no tengan mucha duración”, mencionó.

Es por eso que este grupo de investigación decidió ir por otro camino. “Lo que hace que el organismo vivo genere una respuesta inmune tiene que ver con ciertas proteínas que produce. Es por eso que decidimos enfocarnos en esas proteínas y es ahí donde entramos a la vaccinología reversa”, precisó.

El estudio presentado en la conferencia dio cuenta del esfuerzo por desarrollar nuevas vacunas contra el piojo de mar basándose en información molecular que utiliza tecnología de secuenciación de transcriptomas de alto rendimiento. Los resultados obtenidos en los ensayos experimentales relevaron que los individuos de salmón Atlántico (Salmo salar) inmunizados con antígenos específicos mostraron una protección sobre el 90% a 25 días post infestación, evidenciando una reducción de adultos juveniles, hembras y machos.

De acuerdo con Cristian Gallardo, los resultados a nivel experimental son prometedores. Sin embargo, se espera poder realizar pruebas de campo y que se generen las condiciones también para que este tipo de vacunas puedan llegar, en un tiempo razonable, a un formato comercial. “En la industria hay farmacéuticas y gente muy preparada en los centros de cultivo que podrían diseñar buenos experimentos para analizar esta propuesta. Queremos asociarnos con el sector productivo, para comprobar si esto puede funcionar a mayor escala”, afirmó el profesional.

El científico destacó que este proyecto ha sido desarrollado por científicos chilenos y que el objetivo es generar información que sea de utilidad para encontrar pronto una nueva herramienta para mejorar la condición sanitaria del sector. De resultar favorable, se cree que podría servir, incluso, para crear una vacuna contra el Lepeophtheirus salmonis, el piojo de mar que ataca a los salmónidos del Hemisferio Norte.