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Hace poco más de un año, específicamente el viernes 17 de noviembre de 2017, fue publicada en el Diario Oficial una nueva normativa para los buzos que se desempeñan en el rubro acuícola, la cual entró en vigencia el miércoles 6 de junio de este año.

En diálogo con AQUA, el jefe del Departamento de Intereses Marítimos de la Gobernación Marítima de Puerto Montt (región de Los Lagos), capitán de corbeta litoral Jorge Risco Sabioncello, explicó que esta regulación establece un protocolo de vigilancia para trabajadoras y trabajadores expuestos a condiciones hiperbáricas, cuyo propósito es contribuir a disminuir los accidentes laborales y las enfermedades profesionales relacionadas con dichas condiciones, a través de la implementación de criterios comunes, líneas de acción y recomendaciones para el manejo integral de este tipo de trabajadores expuestos ocupacionalmente a una presión ambiental superior a la atmósfera absoluta (ATA).

Además, subrayó el representante de la Armada, el citado protocolo «promueve una vigilancia en salud que permite detectar precozmente condiciones que pueden contribuir a la ocurrencia de un accidente de trabajo o enfermedad profesional».

Consultado por qué se decidió establecer esta normativa, Jorge Risco adujo que es importante considerar que la producción acuícola mundial en el año 2012 alcanzó las 90,43 millones de toneladas (FAO, 2014), y Chile se ubica entre los principales productores a nivel mundial tanto en términos pesqueros como en acuicultura, por lo que es relevante regular los criterios para esta área.

«La explotacion de estos recursos ha permitido generar gran cantidad de puestos de trabajos formales en empresas pesqueras y acuícolas, ya que solo el cultivo del salmón genera alrededor de 60.000 empleos directos e indirectos en las regiones de La Araucanía, Los Lagos, Aysén y Magallanes, ya sea en labores de piscicultura como en cultivos y plantas de proceso (SalmonChile, 2014); sin embargo, también se genera una importante cantidad de empleo informal en el sector de la pesca y el buceo artesanal que durante el año 2013 informó desembarques por un monto cercano a 910.000 toneladas, sin considerar la extracción de algas (Sernapesca, 2014)», argumentó Risco, quien añadió que en actividades de buceo existe una importante exposición de trabajadores y trabajadoras a condiciones extremas, entre estas las hiperbáricas, en donde ocurren accidentes fatales y graves impactando directamente en la esfera económica y emocional del grupo familiar del accidentado.

En este marco, enfatizó, es «prioritario implementar un adecuado programa de vigilancia de exposición a condiciones hiperbáricas que abarque no solo las actividades de buceo, sino todas las actividades laborales que se realizan bajo esas condiciones paras así promover la prevención de los riesgos y la protección de las personas expuestas a este tipo de riesgos».

Para cerrar, aclaró que el protocolo de vigilancia es regulado por el Ministerio de Salud.