(EL MERCURIO) Hace cerca de dos años y como parte de un proceso de búsqueda interna, la diseñadora industrial Josefina Ugarte se fue a vivir a Las Cruces, donde trabajó como ayudante en la recolección de algas.

«Me llamaba mucho la atención cómo el cochayuyo, que es un alga propia de nuestra tradición, ha sido poco valorada a nivel nacional y muy demandada en el comercio exterior», dice la emprendedora, quien justamente se ha puesto como meta la reivindicación de las algas a través de Tayú, firma que busca darles nuevos usos, como, por ejemplo, a través de la elaboración de platos comestibles fabricados con cochayuyo.

Para este proceso trabaja con recolectores de las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Maule -principalmente mujeres-, basándose en los principios de la economía circular, es decir, reduciendo tanto el uso de materiales como la generación de desechos.

Así, en el proceso de elaboración de estos platos, aplican dos técnicas (el termosellado y el inflado), que sirven para moldear el cochayuyo y que este se pueda consumir. «Como es un producto que requiere desarrollo e investigación, este año enfocamos los esfuerzos en mejorar la calidad de nuestros platos. Hoy podemos decir que estamos listos para entregar un producto orgánico, libre de gluten, crocante, impermeable, con un sabor tostado suave y muy nutritivo», agrega.

Lea la noticia completa de El Mercurio acá.