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Desde un tiempo a esta parte, la situación de los sedimentos orgánicos acumulados bajo las concesiones acuícolas ha tomado gran importancia.

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Años atrás, la elaboración de informes ambientales (INFAs) permitió evaluar diferentes parámetros de los sedimentos acumulados en el fondo y en la columna de agua de las concesiones, indicadores que si no cumplen ciertos estándares hacen que el centro entre en la categoría de anaeróbico, resultando en que la empresa no pueda ingresar nuevos ejemplares hasta que la condición mejore, generalmente un ciclo productivo.

Hoy, el tema toma aún mayor importancia por la futura exigencia de remover los sedimentos acumulados bajo las concesiones.

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Una de las alternativas es la remoción mecánica, acción delicada debido a que «aspirar» y retirar los lodos no solo es de alto costo y obliga a tratar los lodos en algún punto de disposición final, sino que la acción de «aspirado» puede generar movilización de diferentes contaminantes y metales pesados desde los sedimentos a la columna de agua y la eliminación de la necesaria biomasa nativa, produciendo efectos previsiblemente incontrolables y negativos.

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Así, se debe abrir un abanico de otras opciones más ecológicas con el medio e igual o más eficientes que las opciones mecánicas.

Una de esas alternativas es la que ofrece Bioaltus con el apoyo del laboratorio francés HTS Bio.

«Dependiendo de la profundidad y tamaño del centro, del modelo de dispersión de material particulado, entre otros antecedentes, se puede calcular qué cantidad de producto se debe aplicar para lograr el objetivo deseado, esto es, cumplir sin problemas la normativa vigente y futura, y permitir una disminución en el tiempo de reposo del centro», dice a AQUA Nicolás Uriarte, socio de Bioaltus, afirmando que los productos biológicos ocupados son basados en microorganismos, adaptados, no genéticamente modificados, de libre disposición, inocuos para flora, fauna y seres humanos y de fácil manejo. Además del consorcio bacteriano, contienen elementos que permiten mejorar el medio en el que es aplicado para que las bacterias adicionadas y nativas sean más eficientes.

Ahonda que este tratamiento ha sido utilizado con éxito en Europa, específicamente en Golfe-Juan (Francia), para la reducción de los lodos en puertos y ha mostrado la posibilidad de reducir hasta un 68% los lodos acumulados en los fondos marinos evitando los potenciales problemas que pueden generar las soluciones mecánicas.

«Estas bacterias adicionadas no generan dominancia en el medio ni modifican la biodiversidad microbiana ni los ciclos biogeoquímicos. Al ser bacterias exógenas, una vez que los niveles de nutrientes disminuyen, estas desaparecen y las bacterias autóctonas retoman su dominación. Lo anterior es una de las razones de porqué las aplicaciones deben ser anuales, la otra es porque en cada ciclo productivo se acumula nueva materia orgánica proveniente de las fecas y alimento no consumido», sostiene Uriarte.

Como tratamiento, puntualiza que no es eficiente únicamente aumentar el oxígeno biodisponible de los sedimentos, ya que esos organismos se volvieron anaeróbicos. Tampoco es eficiente únicamente llevar microorganismos aeróbicos de la columna de agua a los sedimentos, ya que al llegar a la condición de cero oxígeno no sobrevivirían.

«Este tratamiento usa bacterias aeróbicas facultativas, es decir, que necesitan muy poco oxígeno para poder biodegradar los sedimentos de manera eficiente. Estas bacterias son biofijadas en un soporte mineral que además de ofrecer nutrientes es utilizado por las bacterias como oxígeno mineral para una biodegradación más rápida y eficiente», concluye el ejecutivo.

Mientras tanto, Bioaltus está buscando financiamiento para poder llevar a cabo el primer piloto de este tipo en Chile.