La Antártica es considerada el termostato que regula las temperaturas del planeta y un laboratorio único para predecir futuros fenómenos ambientales. Su vasto territorio y espacio marítimo, pocas veces estudiado, la convierten en una de las zonas donde es posible ver en mayor medida los efectos del cambio global en el corto plazo.

Más allá de las metáforas, un grupo de científicos chilenos intenta dilucidar cuál es el efecto del cambio global específicamente en las algas antárticas. Se trata del investigador de la Universidad de Magallanes (UMAG) y del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh)Dr. Nelso Navarro, quien realiza un levantamiento de información clave con el objetivo de evaluar las respuestas de las algas antárticas a cambios ambientales ocasionados por el aumento de las temperaturas y la radiación UV.

En el marco de la Expedición Científica Antártica (ECA) 55, el Dr. Navarro junto con el Dr. (c) Felipe Pizarro, llevan a cabo experimentos en la Base algas-antartica-nelso-navarro-2-350x210Profesor Julio Escudero, ubicada en bahía Fildes, isla Rey Jorge, para entender -desde un punto de vista fisiológico, bioquímico y molecular- las respuestas de Iridaea cordata y Gigartina skottsbergii (luga roja), dos algas muy abundantes en los ecosistemas marinos de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, ante factores de estrés.

«Existe poca información respecto de los genes de las algas antárticas involucrados en sus respuestas frente a condiciones estresantes. Al obtener estos datos, por ejemplo, podremos saber cuál es el rango de tolerancia que tienen estas especies en relación a diversos cambios ambientales», explica el Dr. Navarro.

Los investigadores someterán a las algas antárticas a diferentes niveles de temperaturas y a lámparas fluorescentes que emulan las radiaciones UV, simulando escenarios futuros de cambio global.

«La importancia de este estudio radica en que nos permitirá conocer las respuestas que están asociadas a los organismos marinos, en especial a las algas, que son cruciales para el ecosistema. Son productores primarios, fuente de alimento y también generan refugio para otros animales que viven en los océanos», dice Felipe Pizarro.

Zona de contraste

Paralelamente, el Dr. Navarro realizará una comparación entre algas que se distribuyen tanto en las zonas antárticas y sub-antárticas (principalmente de la región de Magallanes). Esto, con el objetivo de determinar si las especies responden de la misma manera ante los factores ambientales.

En la literatura científica, existe información contradictoria sobre cómo se comportarán las algas de la zona sub-antártica. Mientras, algunos científicos creen que las especies podrían comenzar a migrar al sur (en dirección a la Antártica), escapando de las altas temperaturas ocasionadas por el cambio global, otros piensan que podrían tolerar bien los efectos ambientales.

«Sabemos que las algas antárticas están adaptadas al frío y, además, que pueden tolerar mejor la radiación UV cuando existe un aumento de temperatura, por lo tanto, podrían adaptarse al cambio global», dice el investigador, concluyendo que «sin embargo, desconocemos si las algas endémicas de la zona sub-antártica van a experimentar cambios que comprometan su presencia en el área».

*Fotos: Centro IDEAL.

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